Después de que tomó estado público la entradera ocurrida en una vivienda de 20 y 479, donde delincuentes armados atacaron a un matrimonio y al hombre llegaron a apuntarle con una 9 milímetros a la cabeza, vecinos de ese sector de City Bell se animaron a contar que durante el último mes también fueron víctimas de hechos similares y que, en algunos casos, la violencia utilizada por los ladrones fue aún mayor.
El hombre temió por su vida. Los delincuentes no solo revolvieron completamente la casa y se llevaron todo lo que encontraron de valor, sino que además provocaron destrozos antes de escapar. Pero el miedo no terminó cuando la banda se fue. Según contó, los asaltantes lo amenazaron varias veces para que no realizara la denuncia, advirtiéndolo que volverían si lo hacía. Es por eso que no se animó a presentarse en la comisaría y mantuvo el episodio en silencio.
La difusión de la entradera de 20 y 479 cambió esa situación. El vecino se contactó con el matrimonio víctima del último ataque porque encontró similitudes entre ambos casos. De hecho, le llamó la atención el horario, ya que su calvario también arrancó a las 20.30, cuando el barrio todavía tiene movimiento.
A partir de allí aparecieron más testimonios. Frentistas de las cuadras comprendidas entre 20 y Camino General Belgrano y entre 476 y 481 contaron experiencias recientes, movimientos sospechosos y situaciones que, aseguran, fueron modificando por completo la manera de vivir en el barrio.
"CADA VEZ PEOR"
“Todo viene empeorando”, coinciden los vecinos, que describen una zona en la que sienten que quedaron prácticamente a la buena de Dios. Aseguran que City Bell cambió mucho y que ya no pueden llevar adelante una vida cotidiana tranquila por el temor a encontrarse con delincuentes al regresar a sus casas, salir temprano o caminar por el barrio.
La preocupación también está puesta en las condiciones del entorno. Durante la recorrida de este diario, los vecinos señalaron luminarias que no funcionan, falta de poda y calles con sectores en malas condiciones. También cuestionaron que se labren multas a vehículos estacionados frente a sus propias viviendas pese a que, según explicaron, en varios tramos directamente no hay vereda y se trata de calles muy transitadas durante todo el día, incluso por líneas de colectivos.
Todo esto ocurre en un sector que además tiene un movimiento permanente por la presencia del Club Banco Provincia.
Alarmas comunitarias, grupos de WhatsApp, cámaras de seguridad, alambres de púas y otros sistemas de protección forman parte de las estrategias que implementaron para intentar cuidarse entre ellos. Incluso, varios frentistas confirmaron que en los últimos tiempos cada vez son más los vecinos que decidieron colocar cercos eléctricos para intentar impedir el ingreso de delincuentes.
“Queremos vivir tranquilos”, es el reclamo que se repite entre quienes viven en la zona. También piden una mayor presencia policial y apuntan especialmente a la Comisaría Décima, además de reclamar respuestas de las autoridades municipales y provinciales.