Una serie de graves incidentes con destrozos y represión fue el escenario de otra jornada de violencia en las inmediaciones del Congreso. Unos 150 detenidos (la mayoría ya liberados) y varios heridos, entre ellos un fotógrafo con riesgo cierto de muerte y un policía con una lesión de bala. Pasó durante la protesta que jubilados, en menor número, barras de fútbol, militantes políticos, sindicalistas y organizaciones sociales realizaron contra el Gobierno por el ajuste.
Según fuentes oficiales, se incautaron además armas de fuego de tipo “tumbera”, dos cartuchos de escopeta calibre 12 pg y un arma blanca (cuchillo de tipo carnicero). Junto a ello, se registraron daños materiales -se removieron y quemaron contenedores, incendiaron dos patrulleros y rompieron baldosas-.
Los manifestantes ante el avance contra el Palacio Legislativo fueron reprimidos con gases lacrimógenos, camiones hidrantes y balas de goma por parte de la Policía Federal, la Gendarmería y la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, que buscaron garantizar el tránsito en las calles.

Los jubilados, que se concentran cada miércoles en pequeños grupos para protestar por los ajustes del gobierno de Javier Milei, estuvieron arropados esta vez por una convocatoria sin precedentes de los fanáticos de equipos de primera y segunda división. Por eso, la de la víspera fue la protesta más multitudinaria y violenta en el casi año y medio que lleva Milei en el poder. Generalmente, son pequeños grupos y, aunque ha habido incidentes con la Policía en otras ocasiones, no se había visto algo de la magnitud de ayer.
Llovieron piedras y agua a presión de lado y lado. Las fuerzas de seguridad se vieron rodeadas por varios flancos en el inicio pacífico de la concentración. Cánticos y lema contra Milei protagonizaron el arranque. “Los viejos no se tocan”, coreaban en la plaza. Un hombre con la bandera argentina como capa levantaba enérgicamente un cartel: “Ayúdame a luchar. El próximo viejo sos vos”. Pero pronto subió la tensión y, pasadas dos horas, los uniformados con escudos y equipo antimotines desplazaron a los manifestantes hacia la avenida de Mayo, en la otra punta de la plaza en la que se encuentra el Congreso. Los primeros choques se dieron con la llegada de un numeroso grupo de hinchas de fútbol con banderas y camisetas, principalmente, de Boca y Chacarita, y cánticos en apoyo a los jubilados. La Policía formó un cordón para impedir el avance hacia el Congreso.

En la retaguardia, otro grupo de manifestantes entre los que abundaba el pelo blanco fueron empujados con el chorro de las tanquetas hidrantes en el perímetro más cercano al Legislativo. La ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich, dijo que en la protesta fueron detenidos unos 150 manifestantes y que entre 15 y 17 policías resultaron con lesiones. Mientras que la oficina de prensa de la Policía Federal reportó nueve manifestantes heridos, uno de ellos un fotógrafo, identificado como Pablo Grillo, que fue impactado en el cráneo por una cápsula de gas lacrimógeno en la zona del Congreso. Anoche estaba internado muy grave en el hospital Ramos Mejía, donde lo operaron de urgencia.
“Los jubilados estamos viviendo el peor ataque a la conquista social. Ni con (el expresidente Mauricio) Macri ni con otros fue peor”, dijo José Montes, un jubilado de 75 años que acudió a la protesta en silla de ruedas y con una camiseta de River Plate. Junto a hinchas de fútbol y jubilados, se unieron a la protesta gremios de trabajadores, transportistas y funcionarios que perdieron sus empleos por el corte al gasto público de Milei.
Forzados a replegarse por la avenida de Mayo, los manifestantes quemaron contenedores en mitad de la vía y prendieron fuego a un vehículo volcado de la policía. La policía siguió respondiendo con mangueras, gases lacrimógenos y escopetas de perdigones. Unos pocos llegaron a la plaza de Mayo, donde se encuentra la presidencial Casa Rosada. A otros se los llevaban detenidos. Personal del SAME y de la Cruz Roja asistieron a algunos manifestantes que resultaron heridos durante la protesta por el uso de gas pimienta y del agua utilizada por los camiones hidrantes.

A todo esto, un efectivo empujó a una jubilada en medio de la marcha en el Congreso y la mujer terminó con la cabeza lastimada. El hecho quedó registrado en un video difundido viralizado en las redes sociales, en el que se observa cómo la mujer, Beatriz Bianco de 87 años, que se manifestaba pacíficamente, es atacada sorpresivamente por el agente. Debió ser asistida de inmediato por otros manifestantes y llevada a un hospital para realizarle estudios.
A la noche seguía la tensión en los alrededores del Congreso. Mientras, hubo cacerolazos en distintos puntos del país -en La Plata en 7 y 50- para repudiar la represión policial durante la protesta de jubilados frente al Congreso.