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El caso de la tortilla

Mientras la justicia aguarda el resultado de los peritajes, se sumó una nueva denuncia

El local clausurado

El escándalo por la presunta venta de un tortilla en mal estado en La Plata sumó un nuevo capítulo y profundiza la preocupación de la población. Mientras se investiga la muerte de un hombre y la grave intoxicación de su esposa, más otras presentaciones sobre supuestas afecciones a causa del consumo de la misma mercadería comprada en el local que terminó siendo clausurado en Diagonal 73 esquina 3, ahora se conoció otro testimonio. Es el de una agente del Cuerpo Técnico del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, que también declaró haber sufrido una descompensación tras ingerir ese producto adquirido en el comercio sospechado de no contar con las medidas de seguridad adecuadas y acompañó el comprobante electrónico de pago.

Su exposición, en la que mencionó haber recibido atención en una guardia médica del Instituto del Diagnóstico, refuerza las dudas existentes sobre el estado del alimento y el negocio en general.

Con este nuevo testimonio la pesquisa suma elementos que podrían confirmar un patrón y no un episodio aislado, mientras la Justicia avanza para determinar eventuales responsabilidades, en caso de que los resultados de las pericias -que están en curso- confirman la presencia de la bacteria de la salmonella.

De acuerdo a fuentes de tribunales, la declaración fue recibida por el fiscal Fernando Padovan, que por ahora sigue ampliando la base probatoria a la espera del momento procesal oportuno para tomar decisiones y definir acciones por lo sucedido.

La infección por salmonella (salmonelosis) es una enfermedad bacteriana común que afecta al tubo intestinal.  La bacteria generalmente vive en los intestinos de animales y humanos y se expulsa mediante las heces (materia fecal). La forma más frecuente de infección en los humanos es a través de agua o alimentos contaminados.

Algunas personas con infección por salmonella no tienen síntomas, pero  gran parte presenta diarrea, fiebre y calambres abdominales (estomacales) dentro de las 8 a 72 horas siguientes a la exposición. La mayoría de las personas sanas se recupera en unos pocos días o una semana sin tratamiento específico, pero en ciertos casos la diarrea puede causar una deshidratación grave y requerir atención médica inmediata. También pueden desarrollarse complicaciones que ponen en riesgo la vida si la infección se propaga a otras zonas fuera de los intestinos.

El riesgo de contraer la infección por salmonella es más alto si se viaja a países que no tienen agua potable limpia ni un sistema de cloacas apropiado.

QUÉ DICE EL CÓDIGO PENAL

Por este hecho, según los especialistas consultados, se estaría en el orden de los delitos contra la Seguridad Pública. Puntualmente, el artículo 203 del Código Penal establece que: “Cuando alguno de los hechos previstos en los artículos anteriores fuere cometido por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o por inobservancia de los deberes a su cargo, se impondrá multa de cinco mil pesos a cien mil pesos; si tuviere como resultado enfermedad o muerte se aplicará prisión de seis meses a cinco años”.

Se refiere al que vendiere, pusiere en venta, suministrare, distribuyere o almacenare con fines de comercialización aguas potables, sustancias alimenticias o medicinales o mercaderías peligrosas para la salud.

“El bien jurídico protegido en estos casos es la salud pública, procurándose evitar la propagación de una enfermedad peligrosa y contagiosa que de manera indeterminada afecte a las personas”, indicó un informante.

“En estos casos la anticipación punitiva se justifica en la necesidad imperiosa de contar con una herramienta legal de control, prevención y represión frente a la posibilidad de que acciones dolosas o irresponsables (culposas) tengan virtualidad de causar peligros comunes que ponen en riesgo a la población en general”, agregó el portavoz.

Como contrapartida, desde la panadería La Ideal, que quedó envuelta en la polémica, aseguraron contar con todas las libretas sanitarias al día y cumplir estrictamente todos los protocolos de higiene y manipulación alimentaria.

LA VÍCTIMA FATAL

Quienes conocieron a Carlos Galván, el hombre fallecido - se presume- a causa de una descompensación por la ingesta de un alimento en mal estado, lo calificaron como “un gran tipo”. Muy querido y reconocido en la Ciudad, fue propietario de una tradicional casa de pesca ubicada en 1 y 64. Por eso su muerte generó una profunda conmoción entre familiares, amigos y allegados.

Galván era además socio vitalicio del Club de Regatas, ya que durante años fue capitán de velero.

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