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Madrid

Un ingeniero español mató a un colega argentino y se suicidó: estaba convencido de que era amante de su esposa

La investigación por el asesinato del ingeniero argentino Facundo Rico (37) en Madrid quedó oficialmente cerrada luego de que el principal sospechoso, un ingeniero español de 65 años identificado por las iniciales A. J., se quitó la vida menos de 24 horas después del crimen. Para la Policía Nacional de España, las pruebas reunidas permitieron reconstruir la secuencia del ataque y establecer como principal hipótesis el móvil de una obsesión enfermiza por celos.

El homicidio ocurrió durante la mañana del 14 de julio en el departamento que Rico alquilaba en el exclusivo barrio de Las Tablas, en el distrito de Fuencarral, al norte de la capital española. Los investigadores determinaron que el presunto agresor ingresó al inmueble sin necesidad de forzar la puerta, un indicio que permitió inferir que la víctima conocía a su atacante.

De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores, ambos mantuvieron un enfrentamiento dentro de la vivienda que terminó con el asesinato del ingeniero argentino. Durante las pericias fueron encontrados restos de gas pimienta en distintas paredes del departamento, por lo que se presume que el agresor utilizó ese elemento para neutralizar a la víctima e impedir que pudiera defenderse.

La autopsia reveló que Rico recibió 13 puñaladas. Las heridas se concentraban en la espalda, el omóplato y el abdomen. El arma utilizada para cometer el homicidio fue hallada junto al cuerpo, lo que también formó parte de la evidencia recolectada por los peritos.

El hecho salió a la luz después de que una vecina del complejo advirtió un fuerte olor químico proveniente del departamento. Además, algunos residentes manifestaron haber escuchado gritos. El portero del edificio dio aviso a los servicios de emergencia y a la Policía, que encontró el cuerpo del ingeniero argentino e inició la investigación.

Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del condominio y los testimonios recogidos por la Policía Nacional permitieron reconstruir los movimientos del sospechoso inmediatamente después del ataque. El relato del portero resultó determinante, ya que fue una de las personas que aseguró haber visto al presunto homicida salir del edificio tras el crimen.

Los registros de video también mostraron que el hombre abordó un auto rojo y emprendió viaje hacia La Adrada, una localidad ubicada en la provincia de Ávila, donde tenía una segunda vivienda junto a su esposa.

OBSESIÓN

Según la investigación, el móvil del homicidio estuvo relacionado con una fuerte obsesión del sospechoso, quien creía que su esposa mantenía una relación sentimental con Rico. Aunque los investigadores no pudieron confirmar la existencia de ese vínculo, sí establecieron que la mujer y la víctima asistían al mismo gimnasio, ubicado cerca del domicilio del ingeniero argentino. También trascendió que la esposa del sospechoso tenía intenciones de separarse, circunstancia que habría profundizado el cuadro de celos que motivó el ataque.

La investigación concluyó abruptamente al día siguiente del crimen. El 15 de julio, A. J. fue hallado muerto en la garganta del Charco de la Olla, en las inmediaciones de La Adrada, después de quitarse la vida. Una pareja que paseaba por la zona declaró haberlo visto poco antes y señaló que presentaba un aspecto visiblemente desmejorado.

Cuando la Policía notificó a la esposa del sospechoso sobre lo ocurrido, la mujer manifestó inicialmente incredulidad frente a los hechos. Sin embargo, el Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional ya contaba con un importante conjunto de evidencias: la presencia del hombre en la escena del crimen, las imágenes de las cámaras de seguridad, los dichos de testigos y distintos elementos que apuntaban a los celos como móvil.

Con esos elementos, las autoridades españolas dieron por esclarecido el caso y dispusieron el cierre de la investigación, al haber fallecido el único sospechoso del homicidio.

LA VÍCTIMA

Facundo Rico era ingeniero en Telecomunicaciones y desde hacía aproximadamente una década se encontraba radicado en España. Había orientado su carrera profesional hacia el sector de las energías renovables, trabajando en empresas dedicadas a la energía solar y eólica. Además, previamente se había desempeñado como docente auxiliar en la Universidad Nacional de San Juan. Apenas un mes antes de ser asesinado había comenzado una nueva etapa laboral como ingeniero de proyectos.

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