A días del femicidio de Romina María de los Ángeles Calvo, asesinada a puñaladas en una vivienda de Villa Devoto, su hijo mayor, Juan Sebastián Verón, de 21 años, habló públicamente sobre el crimen, la relación violenta que mantenían sus padres y la situación de sus dos hermanos menores, uno de ellos testigo directo del ataque.
“Yo estaba en mi casa y mis dos hermanos estaban ahí en la casa donde pasó todo. Mi hermano me llamó a las siete de la mañana diciéndome que por favor vaya. En esa llamada justo escuché a mi hermanita decir lo ocurrido”, relató el joven durante una entrevista con El Diario de Mariana (América TV).
Según explicó, sus dos hermanos se encontraban en la vivienda de Pedro Morán al 5200, donde vivían junto a sus padres. La hija menor de la pareja, de 8 años, dormía en la habitación matrimonial cuando comenzó el ataque y salió corriendo al advertir lo que estaba sucediendo. Fue ella quien buscó a su hermano, que llamó al 911.
La llamada de emergencia ingresó a las 6.50. Para entonces, Walter Verón, de 57 años, había atacado a su pareja con un cuchillo y luego intentó quitarse la vida. Se provocó una herida en el cuello y escapó de la escena, pero fue localizado por efectivos de la Policía de la Ciudad a unos 200 metros de la vivienda. Fue trasladado a un hospital, donde permanece internado en grave estado y en calidad de detenido.
“Por lo que sé, mi papá está en el hospital muy grave y, por lo que me dijeron los médicos, no creo que pase muchos días más vivo”, sostuvo Sebastián.
La investigación está a cargo del juez nacional en lo Criminal y Correccional Darío Bonanno. El magistrado esperaba las conclusiones preliminares de la autopsia para establecer con precisión la mecánica del ataque y las heridas sufridas por Calvo.
El informe elaborado por personal de la División Investigación Científica de la Escena del Crimen de la Policía de la Ciudad detalló que la mujer presentaba aproximadamente 40 lesiones provocadas por un arma blanca. Unas 22 estaban ubicadas en la zona posterior del cuerpo, principalmente espalda y cuello, mientras que las restantes se encontraban en el sector anterior del torso, cuello, rostro, cabeza y brazos.
El arma utilizada habría sido un cuchillo metálico con mango plástico blanco, del tipo utilizado habitualmente como cuchillo de carnicero.
Las cámaras de seguridad instaladas en el PH registraron parte de la secuencia, aunque no el momento exacto en que Verón atacó a Calvo dentro de la habitación matrimonial. Las imágenes permitieron reconstruir los movimientos previos y posteriores al crimen.
De acuerdo con esa reconstrucción, Verón había salido de la vivienda, aparentemente para dirigirse a trabajar a una carnicería, cuando todavía no había amanecido. Poco después regresó al inmueble. Calvo se levantó, encendió la luz del living y volvió a la habitación. Detrás de ella ingresó Verón.
Fue entonces cuando comenzó el ataque. La niña de 8 años, que estaba en la habitación, se despertó y salió desesperada de la vivienda para buscar a su hermano.
Los hijos de la pareja todavía no prestaron declaración. El juez decidió postergar sus testimonios para preservarlos emocionalmente. La niña, que presenció el femicidio, declarará más adelante mediante Cámara Gesell.
RELACIÓN VIOLENTA
El crimen no fue el primer episodio de violencia protagonizado por Verón contra Calvo. En 2017, nueve años antes del femicidio, el hombre había sido condenado por lesiones leves contra la misma mujer.
El hecho ocurrió en la vivienda que la pareja compartía en La Tablada, partido de La Matanza. Según el expediente, Verón tomó a Calvo del cuello y ejerció fuerza hasta hacerla desvanecer, provocándole excoriaciones en esa zona.
En 2018, el Juzgado Correccional N° 2 de La Matanza le impuso una pena de seis meses de prisión en suspenso.
A pesar de ese antecedente, la pareja continuó conviviendo y tuvo tres hijos. Dos de ellos vivían con ambos en el domicilio de Villa Devoto al momento del crimen.
Sebastián reconoció que conocía la conflictiva relación entre sus padres y que desde hacía años existían situaciones de violencia. También sostuvo que los problemas económicos habían sido uno de los factores que agravaron la situación durante los últimos tiempos.
LA CARTA
Otro de los elementos incorporados a la investigación es una carta escrita por Verón antes del crimen. El hombre la había redactado días antes del femicidio y estaba dirigida a sus hijos. En el escrito hablaba de cansancio, problemas económicos, deudas y conflictos con su pareja.
“Quiero decir lo que siento. Estoy muy cansado de esta injusticia que estoy pasando. Trabajé tanto por ella y mis hijos. No la aguanto más”, escribió.
En otro tramo afirmó, en referencia a Calvo: “Siempre me recagó con todo”. También sostuvo: “Me quiere fuera de la casa. La gente no sabe lo que yo trabajé por todos”.

El hombre mencionó además deudas y operaciones inmobiliarias que habría realizado la pareja, y aseguró que había obligaciones económicas que ella había generado y que estaban siendo pagadas.
Sebastián relativizó algunas de las interpretaciones que circularon sobre ese escrito y rechazó que su madre hubiera estado bajo una situación de abuso financiero.
“Tergiversaron la carta. No es que ella estuviera saliendo económicamente. Es el tema de que estaban tratando de salir los dos y nosotros tres, mis hermanos y yo, con el tema de que hay que pagar muchas cosas. El auto, servicios, tarjetas, todo. Pero no es que ella estaba pudiendo salir económicamente. Abuso financiero no había por parte de mi papá porque la que manejaba todo era mi mamá”, explicó.
Y agregó: “Lo que interpreté de esa carta es un hombre que llegó a su límite, por lo difícil que es salir adelante en este país. Lo difícil que es estar bien con tres hijos, una casa y que esté todo lo más humanamente posible”.
Según contó, la carta fue encontrada cuando Verón estaba internado. “La carta la tenía él encima y se ve que se la encontraron los médicos en el hospital”, señaló.
LA MENCIÓN A "PITTY"
En el escrito, Verón también hizo referencia a Verónica Asad, conocida como “Pitty, la numeróloga”, quien mantenía una relación comercial con Calvo. La víctima manejaba uno de los locales vinculados a la venta de esencias y velas.
“Esa Pitty le cambió toda su personalidad”, escribió Verón.
La mención generó distintas versiones sobre el vínculo comercial y económico entre Asad y Calvo. Sin embargo, Sebastián negó que la numeróloga le hubiera entregado dinero a su madre.
“No es nada de todo eso que están diciendo de Pitty, de que mi mamá le dio plata. Nada que ver. Ni nada por el estilo. Pitty nunca recibió plata. Sí, nos estaba por dar la oportunidad de lo que es abrir el local en Devoto y ella nos iba a dar la franquicia”, afirmó.
También rechazó que en la vivienda hubiera un altar dedicado a Asad. “No es un altar para Pitty, es un altar para un santito”, aclaró.
Tras el femicidio, Asad publicó un mensaje en sus redes sociales para despedir a Calvo y se refirió al crimen como un femicidio cometido por quien decía quererla.
“Romina, una mujer que trabajaba conmigo, fue víctima de un femicidio. Su vida fue arrebatada por quien decía quererla”, expresó. En su mensaje también pidió prestar atención a las señales de violencia y acompañar a quienes atraviesan situaciones de este tipo.
LA CAUSA
Mientras Verón permanece internado en grave estado, la causa continúa bajo la órbita del juez Bonanno. La situación procesal del acusado deberá avanzar de acuerdo con su evolución médica y con las medidas de prueba pendientes.
Los investigadores cuentan con las imágenes de las cámaras de seguridad, el informe de la escena del crimen, el resultado de la autopsia y los antecedentes judiciales de la relación.
También deberán incorporarse los testimonios de los hijos cuando las condiciones emocionales lo permitan. La declaración de la niña de 8 años será especialmente relevante para la reconstrucción del hecho, aunque se realizará bajo el mecanismo de Cámara Gesell para evitar su revictimización.
El crimen de Villa Devoto quedó así marcado por una historia previa de violencia de género, una condena que no evitó la continuidad del vínculo, conflictos económicos y un ataque cometido dentro de la vivienda familiar y frente a una de las hijas de la pareja.
Romina Calvo tenía 40 años. Murió en el lugar como consecuencia de las múltiples heridas provocadas con un arma blanca. Verón, señalado como autor del femicidio, permanece internado y detenido tras haber intentado quitarse la vida luego del ataque.