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En La Plata, la delincuencia no discrimina: le roba a cualquiera en cualquier lugar

Audaz golpe frente al Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires

En las últimas horas un audaz golpe delictivo sacudió a la ciudad de La Plata y volvió a exponer que la amenaza de la inseguridad no reconoce barrios ni sectores sociales, ya que se expresa tanto en zonas periféricas como en las más céntricas, del casco urbano o incluso barrios cerrados.

Esta vez, el episodio tuvo lugar en una vivienda ubicada sobre la calle 3 entre 51 y 53, a escasos metros del propio Ministerio de Seguridad bonaerense, en un golpe que por su modalidad y ejecución refleja un alto grado de planificación y audacia por parte de los delincuentes.

La denuncia fue radicada en la sede policial de la jurisdicción por una abogada de 64 años, quien al regresar este martes alrededor de las 11.30 horas a su domicilio -luego de haber pasado el fin de semana largo en la localidad de Pinamar junto a familiares- se encontró con un escenario desolador: el inmueble completamente revuelto, con todas sus dependencias abiertas y signos evidentes de haber sido minuciosamente registrado por los ladrones.

De acuerdo a su testimonio, los autores del hecho habrían ingresado sin ejercer violencia en los accesos principales, lo que hace presumir que contaban con algún tipo de información previa o lograron vulnerar los ingresos de manera sigilosa. Sin embargo, ya en el interior, se dirigieron específicamente a sectores clave de la finca, evidenciando que no se trató de un hecho al azar o sabían por dónde buscar.

 

La inseguridad no discrimina. Golpea en todos los barrios de La Plata, incluso los más vigilados"

 

Uno de los puntos más sensibles fue la oficina privada de la víctima, un espacio que se encontraba cerrado con llave y cuya seguridad fue claramente violentada sin demasiados problemas.

Siempre a decir de voceros del caso, por la evidencia que surgió de la escena, ya intervenido por los asaltantes, se refuerza la hipótesis de que no eran simples improvisados.

El nivel de confianza con el que se movieron dentro del domicilio también quedó en evidencia por otros detalles: no solo revisaron cada ambiente, arrojando pertenencias al suelo en una búsqueda exhaustiva, sino que incluso se tomaron el tiempo de consumir una bebida de la vivienda, permaneciendo en el lugar el tiempo suficiente como para actuar sin apuro ni temor a ser descubiertos. ¿Sabían que la propietaria no estaba en la Ciudad y les abrió una ventana de tiempo más que suficiente para moverse a gusto? Ese es uno de los interrogantes que ahora atraviesa la pesquisa.

En base a los datos de los informantes, el botín sustraído fue suculento: aproximadamente 3 millones de pesos, 2 mil dólares estadounidenses y una importante cantidad de alhajas de oro, elementos que se encontraban resguardados en el sector privado.

En su declaración, la víctima aportó un dato clave para la investigación: varias mujeres que se desempeñaban como cuidadoras de un familiar -fallecido recientemente- tenían conocimiento sobre los movimientos del domicilio. Por eso la firme creencia de que algunas de ellas podría estar relacionada con el evento.

 

La pista más firme es que los ladrones manejaban datos sensibles sobre el objetivo del robo"

 

Esa lista sería bastante extensa, por lo que no se descarta ninguna línea investigativa. También se dijo que los analistas están detrás de las imágenes de distintas cámaras de seguridad, ya que la zona está plagada de equipos de registro. “Es como un Gran Hermano. Esperamos encontrar elementos de interés”, blanqueó un detective.

Está por demás claro que el episodio no solo impactó por el monto de lo sustraído, sino por el nivel de organización, la información previa con la que aparentemente contaban los autores y la impunidad con la que actuaron en una de los puntos más transitados y vigilados de La Plata.

Sin dudas, el caso vuelve a encender las alarmas sobre la creciente ola de inseguridad que atraviesa La Plata, una problemática que ya no distingue entre barrios alejados o sectores céntricos.

La reiteración de hechos de estas características deja en evidencia que las medidas preventivas actuales no alcanzan y que los delincuentes operan cada vez con mayor precisión y osadía.

Como dato tan llamativo como preocupante, el millonario robo ocurrió prácticamente frente a una de las sedes más importantes en materia de seguridad de la Provincia, lo que refuerza la sensación de desprotección entre los vecinos y expone una realidad que golpea de lleno: hoy, la inseguridad no reconoce límites geográficos ni institucionales.

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