La Cámara de Diputados dio un paso histórico al otorgar media sanción al nuevo Régimen Penal Juvenil, que reduce la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. En los palcos del recinto, como testigo directo del debate, estuvo Marcos Gómez. El padre de Kim, la nena asesinada hace un año en La Plata durante un robo perpetrado por dos jóvenes, uno de 18 y otro de 14 años, fue una de las voces que se manifestó en la antesala del debate y tras la votación. Su presencia allí, junto a otros padres que atravesaron el mismo dolor, simbolizó la lucha de las familias de víctimas que reclaman este cambio legislativo desde hace tiempo.
Tras la votación, Marcos aludió al torbellino emocional que vivió durante el debate. "Tengo el corazón acelerado, fue un día largo. Sí, fui una de las personas que vino a apoyar esta baja. Estoy contento por una parte y no tan contento por la otra, pero son etapas y procesos que tienen que ocurrir", confesó el hombre, visiblemente agotado por la tensión del momento.
Para el padre de Kim, la modificación de la ley resulta un paso necesario ante la realidad delictiva actual. "Para mí, con respecto a la edad, está bien la baja a los 14. A esa edad los chicos empiezan a marcar la diferencia con respecto a la delincuencia. Estoy insatisfecho con el evento, estoy haciendo una lucha para tratar de cambiar algo en la sociedad, en los chicos", aseguró.
A pesar de apoyar el proyecto, Gómez no ocultó su malestar por el comportamiento de los legisladores durante la sesión. El clima de confrontación y los gritos en el recinto contrastaron con el duelo silencioso de los familiares presentes.
"Ver hoy cómo se trataban con los diputados, se gritaban como animales... Me tocó estar un rato con la madre de Jeremías (Monzón), vino, me habló, me abrazó y estaba rota, como yo lo estoy y estuve en su momento. Ellos no entienden del dolor, tanto los que están a favor como los que están en contra, y eso a uno le molesta", sentenció con dureza sobre la falta de empatía de la dirigencia política.
Marcos aclaró que su presencia en el Congreso no buscó un beneficio personal, ya que la ley no aplica hacia atrás. "Esta ley no es retroactiva, estamos luchando por futuras víctimas. El chico de 14 años no va a modificar nada, ni en los casos que haya delinquido", explicó.
Sin embargo, destacó la importancia de mantenerse fiel a sus convicciones: "Hoy acá no gano nada, pero de alguna forma la estoy representando a mi hija, como tantas otras madres y padres. Me tiene tranquilo que con mis ideales no me dejé llenar la cabeza por nadie, ni me sentí influido a la hora de venir acá".
Uno de los puntos más lúcidos de su testimonio giró en torno al sistema penitenciario y la necesidad de recuperación de los menores. Si bien Gómez apoyó la pena de encierro, exigió al Estado un rol activo para evitar que las cárceles funcionen como escuelas del delito.
"El que se equivoca tiene que estar encerrado y tiene que cumplir una pena, pero también tienen que tener las herramientas. Por más que yo quiera que esté preso de por vida, todos sabemos que va a tener que salir cuando cumpla los 18 años y yo le exijo al Estado que le dé las herramientas como para que se inserte. No puede estar en un lugar de tránsito tanto tiempo donde no recibe ningún tipo de ayuda; eso alimenta algo que va a salir peor y eso me mantiene intranquilo", concluyó.