La inseguridad en La Plata está a la vuelta de la esquina. Todos la pueden ver y sentir, ya que día a día se van agregando nuevos episodios, algunos de ellos con particularidades más que llamativas.
Sobre esta cuestión tan preocupante, no se puede establecer un solo patrón o modalidad delictiva, porque la Ciudad está atravesada por todas las conocidas en el mercado.
Hay ataques armados de parte de motochorros o bicichorros, entraderas con bandas profesionales, asaltos en casas de familia con las víctimas adentro, muchas veces de madrugada cuando se encuentran durmiendo, saqueos en ausencia de propietarios o en negocios fuera del horario comercial, robarruedas, hurtos de cualquier tipo de rodado o cosa en cocheras y en la vía pública, estafas virtuales y tantas otras especialidades.
Hasta nos podemos jactar de ser fundadores de algunas extrañas variantes criminales, como por ejemplo lo fueron los tan nombrados “wheeliechorros”, aquellos delincuentes que irrumpen en domicilios o locales luego de golpear las puertas de acceso con la rueda delantera de una moto, que se encargan de levantar varios metros antes del impacto para tomar fuerza.
Por eso el escenario es tan complejo y preocupa tanto a vecinos como a las propias autoridades.
A la hora de establecer una geografía del delito, no se puede quitar sector alguno del partido, ya que en el Centro se registran los mismos problemas que en la periferia.
Frente a este mosaico variopinto, los reclamos vecinales se multiplican por mayor presencia policial, patrullajes coordinados y respuestas rápidas de la Justicia.
Sin embargo, la sensación que se impone es la de una Ciudad donde la inseguridad se reinventa y se adapta, dejando a sus habitantes bajo una constante amenaza que no perdona a nadie.
Ayer, a las 10.30, un oftalmólogo que es copropietario de una clínica en la calle 42 entre 10 y 11, descubrió un robo millonario.
Apenas dejó su auto en una cochera lindante al edificio, al que se accede por una puerta trasera que da al palier de la construcción, subió por las escaleras a su oficina del primer piso, donde se topó con una imagen que lo dejó paralizado.
Es que apenas abrió la puerta observó que una ventana estaba abierta y violentada, por lo enseguida, ya presumiendo lo que había sucedido, se acercó a otra dependencia para confirmar que les habían robado.
No se trató de un golpe cualquiera, sino uno que desnudó la posible filtración de un dato sensible, ya que de un par de cajones los ladrones sacaron 19.000 dólares y 5.000.000 de pesos.
No hubo otro faltante, por lo que se intuye que iban a buscar lo que finalmente encontraron.
Demás está decir que en medio de la investigación policial y judicial, se están revisando cámaras de seguridad y revisando todos los protocolos de control interno, para determinar dónde estuvo la falla o qué sucedió.
En torno al hecho hay mucho misterio, porque también su génesis demostró que los autores contaban con un alto nivel de conocimiento para evitar los registros fílmicos.
Si dejaron huellas o no, serán los peritos de Policía Científica los encargados de certificarlo, pero indudablemente los delincuentes tenían muy en claro cómo y por dónde moverse.
OTRO GOLPE DE MAGNITUD EN ALTOS DE SAN LORENZO
En Altos de San Lorenzo hubo otro golpe de envergadura. El botín ascendió a cuatro mil dólares y unos tres millones de pesos.
El damnificado, un vecino de la calle 16 entre 77 y 78, estaba trabajando cuando lo llamó un conocido del barrio para darle una triste noticia: la puerta de su casa se encontraba abierta y barreteada.
Por eso se dirigió rápido a su domicilio para descubrir que el desorden dominaba el sector del living, la cocina, las habitaciones, el garaje y hasta el baño, donde los delincuentes desarmaron una claraboya.
Además del dinero le habían sustraído una PlaySation 4, que estaba arriba de una cama.
Ahora los investigadores, con la denuncia radicada en la comisaría octava, intentan determinar la autoría del hecho, de la que ya tendrían algunas pistas, pero que no se ventilaron, para no entorpecer el resultado de la investigación y de las diligencias que ya se lanzaron.