La inseguridad volvió a movilizar a los vecinos de City Bell. Este fin de semana, familias, comerciantes y jubilados se concentraron en la garita de la estación de trenes, en las inmediaciones de 12 y 473, y marcharon hasta la comisaría Décima para exigir medidas frente a los robos, las entraderas y los ataques en la vía pública.
La protesta se realizó pocas horas después de un violento asalto que tuvo como víctimas a dos jubilados. Durante la noche del viernes, cinco delincuentes encapuchados irrumpieron en una vivienda de la zona de 464, Camino Centenario y 13 B, donde redujeron a la pareja y le exigieron dinero y objetos de valor.
“Entraron cinco personas encapuchadas, los ataron de pies y manos, les taparon la cara y les pedían oro y plata. Son dos jubilados, no tenían nada para darles. Por suerte no les pegaron, pero hoy parece que hay que agradecer que sigan vivos”, relató la hija de las víctimas durante la convocatoria.
El episodio se convirtió en uno de los principales motivos de preocupación durante la jornada y profundizó un reclamo que, según los propios vecinos, viene creciendo desde hace semanas.
La preocupación no se limita a un sector puntual. En los últimos meses también se registraron denuncias por robos en las inmediaciones del Club Banco Provincia, en el área del country de Estudiantes y en distintos puntos del centro comercial de Cantilo.
“Estamos viviendo actos de violencia, entraderas y robos. Tiene que haber un punto final. Los vecinos están muy preocupados”, sostuvo Héctor, uno de los frentistas que participó de la movilización.
HASTA LA COMISARÍA
La columna avanzó por Camino Centenario y luego por Cantilo hasta llegar a la dependencia policial. Durante el recorrido, los manifestantes repitieron una consigna: “Seguridad”.
Una vez frente a la comisaría, los vecinos fueron recibidos por el comisario y otros efectivos. Según trascendió, durante el encuentro las autoridades se comprometieron a fortalecer el contacto con los habitantes de la zona y a profundizar las acciones preventivas en los sectores considerados más sensibles.
Sin embargo, entre los participantes también se planteó que la problemática excede las posibilidades de la dependencia local.
“Sabemos que los policías hacen lo que pueden. Lo que vemos es que falta infraestructura, faltan móviles y personal para cubrir zonas muy grandes”, señaló uno de los asistentes.
La preocupación por el funcionamiento de la Justicia también estuvo presente durante la marcha. Varios vecinos expresaron su percepción de que algunos sospechosos detenidos por robos recuperan la libertad poco tiempo después.
“Hay mucha inseguridad y estamos viviendo mal. No podemos dormir y eso no está bien. Si bien hay detenidos, los jueces los sacan en libertad, así que estamos atados de pies y manos y ya no sabemos más qué hacer. Es preocupante”, expresó Héctor.
Durante la movilización también surgió un tema que genera posiciones encontradas entre los habitantes de la zona: el paseo de compras vecinal que funciona los sábados sobre la calle 12, entre 474 y 476.
Los vecinos aclararon que el reclamo no está dirigido contra los feriantes ni contra quienes trabajan en el lugar. Sin embargo, manifestaron su preocupación por el aumento de la circulación de personas provenientes de distintos puntos del conurbano bonaerense.
Según sostienen, ese movimiento podría ser aprovechado por grupos dedicados al delito para mezclarse entre los visitantes y cometer robos en las inmediaciones.
Por ese motivo, reclamaron que las autoridades municipales analicen alternativas que permitan sostener la actividad comercial sin afectar la tranquilidad del barrio.
La jornada concluyó frente a la comisaría Décima, pero los vecinos anticiparon que mantendrán el reclamo y volverán a reunirse si no observan cambios concretos en las próximas semanas.
La movilización dejó expuesta una preocupación que, según describen quienes viven en City Bell, ya impacta en su vida cotidiana: el temor a los robos, la falta de respuestas y la necesidad de recuperar la tranquilidad en las calles.