La incansable lucha de una vecina de Gonnet para lograr alejar a su hijo de 16 años del consumo de estupefacientes y su incursión delictiva, no termina de encontrar eco en la Justicia. Mientras Mónica (50) espera la orden para alojarlo en una granja de rehabilitación para drogadependientes, el drama familiar cotidiano por el comportamiento del joven suma nuevos capítulos.
León, que viene siendo sometido a un tratamiento de desintoxicación en el hospital de Romero, escapó de allí tres veces en 10 días.
"Lo hizo para drogarse" -contó su hermana Maira- porque le estaba pegando fuerte estar sin consumir”. En una de esas ocasiones, la madre lo encontró en la casa de un vecino del barrio, "que también son adolescentes y consumen estupefacientes", explicó.
No resultó nada sencillo para Mónica lograr que León aceptara regresar al hospital. De hecho, forcejearon, "hasta que llegó la Policía, lo redujo y lo trasladó nuevamente al hospital de Romero”.
En otra de las escapadas el adolescente buscó refugio en la casa de otra hermana. Aquel día "aceptó
regresar tranquilo al hospital”, recordó Maira. Distinta fue la reacción tras la útima fuga, cuando “apareció en una remisería que se encuentra detrás del hospital". Mónica fue hasta allí con su yerno y León le pegó un cabezazo. De nuevo, policías tuvieron que acudir al lugar para controlarlo y llevarlo una vez más al hospital donde sigue internado. La pregunta que todos se hacen es ¿hasta cuando?
"Una doctora que atiende a León nos dijo que él ya estaba para recibir el alta médica, pero con mamá nunca estuvimos convencidas de que fuera así. Y la prueba está en lo que hizo mi hermano escapándose del hospital tres veces, para volver a consumir", se quejó Maira.
Es por eso que la familia insiste el reclamo de que León sea alojado en una granja de recuperación para adictos a las drogas. Pese a todo, valoran que el organismo de Niñez y Adolescencia "acompañe nuestra lucha, realizando una buena labor de contención”.