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De homicidio a abandono de persona agravado. La causa quedó en la UFI 7 de La Plata

Cambió la hipótesis criminal por la bebita que apareció muerta en Arquitectura

La muerte de la bebita Mía Rosario Carbajal González, cuyo cuerpo apareció en un obrador de la facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNLP, finalmente será investigada por la Justicia Ordinaria de La Plata, que a través de la fiscal Virginia Bravo y, la jueza garante Marcela Garmendia, terminó por aceptar el desprendimiento de competencia realizado por Alejo Ramos Padilla, del fuero federal, quien tomó las primeras diligencias probatorias en un contexto de necesidad y urgencia y después decidió devolver el expediente.

En ese sentido, en base a la resolución en la cual se recepta la causa, se desprende un cambio de hipótesis criminal, ya que del supuesto homicidio se pasó a un abandono de persona agravado (por el vínculo y el resultado). El informe preliminar de autopsia fue clave en ese punto, ya que descartó heridas corporales.

Por eso ahora todo el interés de la pesquisa está centrado en la capacidad jurídica de Camila De Viggiano Rojas (32), la mamá de la criatura, a quien vieron por última vez con vida cuando la sacó del hospital de Niños.

Si bien se está evaluando el camino del delito -o iter criminis-, los elementos de cargo iniciales apuntan a que fue la mujer quien la introdujo en el predio universitario y selló su futuro de la peor manera.

El estado de sospecha se basa en distintos testimonios y en la acreditación de su patología de base (esquizofrenia). Falta el resultado del barrido de imágenes de las cámaras de seguridad de la zona.

Actualmente De Viggiano Rojas, con criterio de internación por ser peligrosa para sí y para terceros, se encuentra alojada en el sector de Salud Mental del hospital San Martín bajo custodia policial permanente, aunque en los próximos días podría ser derivada a otra institución acorde para el abordaje de su patología.

El informe que consta en el expediente y al que tuvo acceso este diario habla por sí solo: “…Paciente que ingresa deambulando por sus propios medios, esposada y acompañada por personal policial. Tranquila, denotando actitud de perplejidad. Presenta miradas de lado. Se tapa los oídos. No opone resistencia y se encuentra dispuesta al diálogo con las profesionales. Orientada en persona, parcialmente en tiempo y lugar. Se infiere de su discurso la presencia de disensopercepciones. Memoria impresiona conservada. Eupsíquica. Presenta laxitud asociativa e ideas delirantes mal sistematizadas de daño que movilizan su conducta. Sin ideación autolítica o suicida. Lenguaje suficiente, volumen medio, coherente con el contenido de su ideación. Indiferencia afectiva. Hipobulia. Refiere mal descanso nocturno. No se evalúa apetito. Sin conciencia de situación ni enfermedad. Juicio crítico desviado…”.

En la facultad de Arquitectura, mientras tanto, el trágico episodio sigue siendo tema de conversación y estupor. De todas formas, las actividades ya están plenamente normalizadas, sin que haya siquiera una guardia de seguridad establecida.

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