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El derrumbe del depósito de electrodomésticos de Diag. 77 y 48

Se cumple un año de un incendio que dejó una herida abierta en La Plata

A un año del incendio del depósito de Aloise de diagonal 77 y 48, el barrio parece haber vuelto a la normalidad. El edificio lindero fue restaurado en su totalidad, los comercios retomaron su labor y con un halo de resignación dejaron atrás ese día que les trastocó su rutina por meses.

Es que tras el impactante incendio que inició por un desperfecto eléctrico, los vecinos del edificio de calle 48 estuvieron 41 días sin poder regresar a sus casas. Días en los que el Municipio les ofreció alojamiento en distintos hoteles de la Ciudad y en los que tuvieron que incurrir en gastos extras como “comer afuera, llevar la ropa al lavadero, comprarnos ropa y todo lo que no pudimos sacar porque salimos con lo puesto”, recordó María Eugenia Mazzuca vecina del lugar.

Ahora el edificio está como nuevo. “Ya se arregló todo lo que estaba dañado, revocaron la medianera y pintaron todo”, señaló Horacio, vecino del 1B contento por los resultados. Según contó, parte de los gastos fueron solventados por el seguro del consorcio, pero por parte de Aloise Tecno la firma detrás del depósito incendiado no recibieron nada.

Ee tiempo vivió de sus ahorros y fue comiendo parte de la mercadería, para sobrevivir pero además para que no se venciera.

No recibió ayuda Municipal y en ningún momento se acercó nadie de la familia Aloise a hablar sobre las pérdidas, dijo. A pesar de eso, resignado ya a la suerte que le tocó, no quiso accionar judicialmente. “Ya está, para qué. Poner un abogado es un gasto y encima te puede salir en contra”, expresó un año después del incendio detrás del mostrador de su negocio.

Una casa inaccesible

La que sí inició una demanda civil contra Roxana Aloise fue Verónica Salvi, propietaria de la casa lindera al depósito incendiado, que a más de un año del siniestro todavía no puede volver a ser habitada.

“Recién hace un mes sacaron los escombros que cayeron sobre mi casa. Tuve que insistir mucho para lograr que se haga cargo Aloise de retirarlos porque salía una fortuna contratar a alguien”, contó Salvi.

Una vez despejado el lugar, pudieron dimensionar los daños. Los sectores más afectados fueron la cocina y el estudio de su hija, diseñadora industrial, quien vivía allí cuando ocurrió el incendio. “Hay que cambiar una ventana, reparar casi todo el techo, la mesada quedó destrozada, parte del piso se levantó y además perdimos los electrodomésticos. Fueron meses con todo a la intemperie, bajo la lluvia, que seguía arruinando lo que había quedado”, relató.

“Ya no tengo plata ni energía para seguir acelerando la causa civil, porque todo cuesta dinero. Pague durante 20 años una hipoteca para ahora no tener nada”, lamentó.

Su hija, además de perder el estudio donde trabajaba, tuvo que mudarse a una vivienda prestada por un familiar. “Le compramos una computadora en cuotas para que siguiera trabajando. Es diseñadora industrial y estaba estudiando Diseño 3D en una universidad privada, pero tuvo que dejar la carrera porque ya no pudimos afrontar la cuota debido a todos los gastos que generó el incendio”, cerró.

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