La investigación por el episodio que derivó en la detención del sindicalista Facundo Moyano sumó en las últimas horas un nuevo elemento: antes de que la situación escalara en plena Avenida del Libertador y terminara con la intervención policial y el escándalo, el dirigente había pedido asistencia médica de urgencia, convencido de que estaba sufriendo un ataque cardíaco.

El dato surge de la reconstrucción de la secuencia ocurrida durante la madrugada del martes en el edificio donde reside, sobre la avenida del Libertador al 5400, en el barrio porteño de Belgrano. Según consta en la comunicación registrada con la línea 911, a las 5.03 el vigilador del consorcio, Julio Pavón, llamó al sistema de emergencias tras recibir un pedido directo de Moyano para que solicitara una ambulancia.
Durante la conversación con el operador, el empleado de seguridad informó que el sindicalista se encontraba consciente y le había manifestado que creía estar sufriendo un ataque al corazón. También indicó que el llamado provenía del departamento 21 A del edificio y que sería él quien facilitaría el ingreso del personal del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME).
Hay una, no sé a qué número llamar, pero hay una emergencia médica. Es una persona de acá, apellido Facundo Moyano", dijo el denunciante, agregando: "Está sufriendo un ataque al corazón, me dijo…"
Sin embargo, la asistencia médica nunca llegó a concretarse en el domicilio. Minutos después, la secuencia cambió de escenario cuando Moyano salió del edificio detrás de su novia, Candela Arizaga, quien corría por la avenida del Libertador. Ambos fueron interceptados por efectivos de la Policía de la Ciudad en la intersección de Sucre y Virrey Vértiz.
De acuerdo con la investigación, la joven manifestó en ese momento haber sido víctima de una agresión, por lo que los policías solicitaron una ambulancia para asistirla. La causa quedó inicialmente en manos de la Unidad de Flagrancia Norte del Ministerio Público porteño y desde este miércoles es investigada por la Fiscalía especializada en violencia de género, a cargo de Florencia Nocerez.
"YO ESTOY BIEN Y MI MASCOTA TAMBIÉN"
La fiscal tiene previsto tomar declaración testimonial a Arizaga, considerada la presunta víctima en el expediente, en el que Moyano permanece imputado por los delitos de privación ilegítima de la libertad y lesiones leves agravadas por el contexto de violencia de género.
Respecto del estado de salud de la joven, el director del SAME, Alberto Crescenti, informó que al momento de ser asistida presentaba un "grado de excitación bastante importante". Según explicó, ella manifestó que llevaba varios días consumiendo sustancias, por lo que recibió tratamiento por vía parenteral para favorecer la eliminación de drogas de su organismo y luego fue derivada al Hospital Pirovano, donde quedó estabilizada.
Tras recibir el alta, Arizaga publicó un mensaje en sus redes sociales: "Ya estoy bien y mi mascota también lo está. Gracias a todos los que se preocuparon. Tengo errores como cualquiera. A la gente que me bardea le deseo mucho amor".

En cuanto a Moyano, primero fue demorado en la Comisaría Vecinal 13A y posteriormente trasladado a una alcaidía del barrio de Barracas, donde permaneció detenido hasta ser indagado por el auxiliar fiscal Julián Pistone.
Durante esa declaración negó las acusaciones y sostuvo que la relación con su pareja "siempre fue amorosa y afectiva". Además, afirmó que nunca existieron agresiones físicas o verbales y rechazó haber impedido que la joven pudiera salir o ingresar al departamento el día de los hechos.
Finalizada la audiencia, la Justicia dispuso su excarcelación, aunque le impuso medidas restrictivas mientras avanza la investigación. Entre ellas, la prohibición de mantener cualquier tipo de contacto o acercamiento con la denunciante. La fiscalía continúa reuniendo pruebas para reconstruir con precisión lo ocurrido durante la madrugada que terminó con la intervención policial y la apertura de una causa por violencia de género