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El segundo crimen en La Plata en lo que va del año

Confirman que el jubilado de Villa Elisa fue asesinado: tenía golpes y una bolsa en la cabeza

La víctima fue hallada en un galpón de herramientas, tirada en un charco de sangre

Los investigadores a cargo de la causa que se abrió tras la muerte de Néstor Daniel Copoletti en Villa Elisa confirmaron que este hombre de 80 años fue asesinado dentro de su propiedad ubicada en 423 bis entre 7 y 8, aunque no se sabe todavía con qué móvil, ni mucho menos quién o quiénes. La autopsia confirmó que presentaba varios golpes  y una bolsa de nylon colocada parcialmente sobre su cabeza.

Es el segundo homicidio en La Plata en lo que va de 2026. El otro  hace menos de un mes en Lisandro Olmos, donde fue hallado sin vida Nicolás Vicente D’Angelo, en circunstancias igual de violentas y misteriosas. Otro punto en común: este hombre también era jubilado.

En el caso de  Villa Elisa, el cuerpo de Copoletti había sido encontrado dentro de un pequeño galpón de herramientas, en el patio delantero de su casa. Estaba recostado, con manchas de sangre en el lugar y rodeado de objetos.

La vivienda no presentaba signos claros de haber sido violentada, lo que abre interrogantes sobre el modo de ingreso al lugar. En paralelo, se detectaron faltantes en la propiedad, por lo que no se descarta que el móvil esté vinculado a un robo, aunque por el momento ninguna hipótesis ha sido descartada.

La causa es investigada por la UFI N°16 de La Plata, a cargo del fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta, quien ordenó una batería de medidas en las últimas horas. Entre ellas, la intervención del Gabinete de Homicidios de la DDI, peritajes exhaustivos en la escena y el relevamiento de cámaras de seguridad de la zona para reconstruir los movimientos previos y posteriores al crimen.

También será clave el resultado de la autopsia, que permitirá establecer con precisión la mecánica de la muerte y el tipo de lesiones sufridas por la víctima. En paralelo, los investigadores avanzan con la toma de testimonios a vecinos y personas del entorno cercano, con el objetivo de reconstruir las últimas horas de Copoletti.

“ACÁ NOS CONOCEMOS TODOS”

En el barrio, la noticia cayó como un golpe seco. Villa Elisa, con su ritmo apacible y su perfil residencial, no logra todavía asimilar lo ocurrido.

“Era una excelente persona, muy tranquilo, siempre dispuesto a dar una mano”, contó Ricardo, un vecino de la cuadra, todavía conmovido por el desenlace. “No se puede entender. Acá nos conocemos todos, y esto nos dejó en shock”, agregó.

Quienes lo trataban coinciden en un mismo perfil: un hombre que vivía solo, pero que mantenía un vínculo cercano con algunos vecinos que lo asistían en cuestiones cotidianas. “Lo hemos acompañado hasta al hospital. Mis nietas lo adoraban, era un buen y no merecía este final”, sostuvo Ricardo, quien además dijo: “Todas las casas tienen alarma. Ojalá se sepa qué le pasó o hicieron”, concluyó.

Por estas horas, el expediente avanza en una etapa clave. Con la confirmación del homicidio, el foco está puesto en identificar al autor o autores del ataque, establecer el móvil y determinar si Copoletti conocía a quien ingresó a su casa.

BENITO

En la puerta de la casa, ajeno a la lógica de la violencia pero atravesado por la ausencia, Benito espera. Echado sobre el piso, inmóvil por momentos, con la mirada perdida hacia el interior de la vivienda, el perro parece sostener una vigilia silenciosa, como si en cualquier instante su dueño fuera a cruzar nuevamente esa puerta.

Jorge, un vecino, se acerca a dejarle comida y pone en palabras lo que muchos sienten. “Daniel era una
persona muy sensible con el sufrimiento animal e hizo muchas cosas por los perros, incluso cuando no estaban dentro de sus posibilidades”, contó.

Benito no siempre vivió allí. Copoletti lo rescató hace unos años, en pleno invierno, cuando estaba en la calle junto a una perra que había tenido once crías. Con esfuerzo, logró que todos fueran adoptados. Pero Benito se quedó. Desde entonces, se convirtió en su compañero inseparable. Hoy, esa historia se transforma en una espera que duele.

“Esperemos que Benito pueda conseguir una familia, sería bueno que alguien lo pueda adoptar y no se quede solo”, cierra Jorge.

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