La investigación por el crimen de Néstor Daniel Copoletti (79) dio un giro clave y así, comenzaron a despejarse algunas de las incógnitas que rodeaban al caso. Fuentes de la causa confirmaron la detención del presunto autor del asesinato, un hombre de 31 años que realizaba tareas de jardinería en la vivienda del jubilado, en 423 bis entre 7 y 8 de Villa Elisa.
El arresto se concretó ayer por la tarde, cuando efectivos del Gabinete de Homicidios de la DDI La Plata llevaron adelante un allanamiento en el domicilio del sospechoso, también en esa localidad.
La medida fue el resultado de una investigación intensa y contrarreloj, llevada adelante por el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta, titular de la UFI N°16, con intervención del Juzgado de Garantías N°5, a cargo de Marcela Garmendia, que incluyó pericias en la escena, análisis de cámaras de seguridad y la toma de múltiples testimonios.
Según pudo saberse, los investigadores lograron encaminar el caso a partir de registros fílmicos en los que se observa al ahora detenido en la zona en un horario compatible con el momento en que se habría producido el hecho.
A eso se sumó el aporte de al menos un testigo que, ante el fiscal, habría brindado información clave para reconstruir la secuencia. En ese marco, voceros indicaron además que el sospechoso habría descartado prendas de vestir en otro domicilio, que también fue allanado en las últimas horas, en busca de elementos de interés para la causa.
En la jornada de hoy está previsto el traslado de Lionel Gonzalo Maciel, el acusado, a la sede de la fiscalía para la audiencia de indagatoria, en la que se presume evitará formular declaraciones como es de estilo en circunstancias de esta naturaleza.
EL JUBILADO INTENTÓ DEFENDERSE
En paralelo, comenzaron a conocerse detalles estremecedores de la autopsia, que permiten dimensionar la violencia del ataque.
Voceros indicaron que Copoletti presentaba múltiples heridas contusas cortantes en la cabeza y el rostro, con lesiones de consideración, además de fracturas óseas en el rostro y el tabique nasal.
Un detalle que no es menor es que el jubilado presentó lesiones en la mano derecha y en extremidades superiores, que, según los especialistas, resultan compatibles con maniobras de defensa, lo que indica que la víctima habría intentado resistir el ataque.
El informe forense concluyó que la muerte se produjo como consecuencia de una “hemorragia subaracnoidea y una fractura de base de cráneo”, derivadas de un “severo traumatismo encefalocraneano, provocado por la acción de un elemento duro o romo”. Un cuadro que expone con crudeza la ferocidad con la que fue asesinado.
Tal como se adelantó, el cuerpo había sido hallado el lunes al mediodía dentro de un pequeño galpón de herramientas en el patio delantero de la vivienda, con abundantes manchas de sangre en el lugar y una bolsa de nylon colocada parcialmente sobre la cabeza, un dato que desde el inicio había encendido las alarmas de los investigadores.
Con el avance de la pesquisa, todo apunta a que el crimen se produjo en el marco de un presunto robo ocurrido durante la noche del sábado, en la antesala del domingo de Pascuas. No obstante, los investigadores trabajan para determinar si el ataque fue premeditado y si el autor actuó solo o contó con algún tipo de apoyo.
Otro de los puntos bajo análisis es el vínculo entre la víctima y el detenido, quien podría con información previa sobre los hábitos y movimientos del jubilado. “Queremos que el culpable se pudra en la cárcel”, dijo Florencia Copoletti, la hija de Néstor.
En el barrio, la noticia de la detención no alcanzó para disipar la conmoción. La brutalidad del crimen, sumada al perfil de la víctima que era querida, generó un fuerte impacto entre los vecinos, que aún intentan asimilar lo ocurrido.
Por estas horas, la causa avanza con nuevas medidas que buscan cerrar el círculo probatorio. Mientras tanto, una imagen conmueve al barrio: en la puerta de la casa, Benito, el perro de Copoletti, sigue esperando. Tal como se indicó no se mueve del lugar. Una vecina, Constanza, dejó su contacto (5492229511424) para quienes puedan darle un hogar.

El crimen de Copoletti fue el segundo del año en la Ciudad. El anterior caso ocurrió en el barrio El Retiro, también en circunstancias de un aparente robo que terminó con una agresión mortal a golpes.