La investigación por el brote de fentanilo contaminado puso bajo la lupa una serie de movimientos realizados dentro de HLB Pharma y Laboratorios Ramallo durante los días posteriores a la detección de los primeros casos. Para los investigadores, entre el 2 y el 12 de mayo de 2025 se habría desplegado una maniobra destinada a eliminar documentación, información digital y sustancias que podían resultar relevantes para la causa.
La reconstrucción surge del dictamen firmado por la fiscal María Laura Roteta y por Sergio Rodríguez, titular de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA). Allí se describen distintos episodios que, analizados en conjunto, podrían configurar una presunta “operación limpieza”.
El punto de partida de esa secuencia fue el 2 de mayo, cuando el Hospital Italiano de La Plata informó la existencia del brote. Tres días después, el 5 de mayo, las autoridades sanitarias ya conocían la gravedad de la situación. A pesar de ello, las inspecciones y la denuncia penal recién se concretaron el 12 de mayo.
Durante ese intervalo, según la pesquisa, dentro de las empresas vinculadas al fentanilo contaminado se habrían producido movimientos destinados a hacer desaparecer posibles elementos de prueba.
Parte de la evidencia surgió del análisis de los teléfonos celulares secuestrados durante la investigación. Uno de los mensajes que llamó la atención de los investigadores fue enviado por Edgardo Sclafani, jefe de Mantenimiento de HLB, quien escribió: “Sí amor estoy quemando papeles con Diego”.
En otro intercambio aparece una frase todavía más contundente: “Hoy quemamos todo”.
La pesquisa también detectó un “borrado masivo” de conversaciones y de información almacenada en servidores. De acuerdo con el dictamen, Javier Tchukran, director general de HLB, habría admitido ante los hermanos García que había ordenado eliminar la información contenida en esos servidores.
Para los investigadores, la destrucción de documentación reviste especial importancia debido al tipo de registros que manejaban las compañías y a su posible valor para reconstruir qué ocurrió con los productos involucrados en el brote.
Otro de los hechos que forma parte de la investigación se produjo entre el 7 y el 9 de mayo. Durante esos días, directivos de HLB habrían intentado reesterilizar alrededor de 100 ampollas correspondientes al lote 31.202 de fentanilo.
El 13 de mayo, ya fuera del período comprendido entre el 2 y el 12 de mayo que analiza la fiscalía, la empresa destruyó 4.850 gramos de citrato de fentanilo que se encontraba vencido desde enero de ese año.
Según la investigación, esa sustancia podía tener interés para la pesquisa por su composición.
ROBO SOSPECHOSO
El 11 de mayo ocurrió otro episodio que ahora es analizado por la Justicia. En la planta que HLB tiene en San Isidro se denunció un supuesto hecho de vandalismo y robo.
Las oficinas aparecieron revueltas y se informó la desaparición de documentación. Sin embargo, los investigadores sostienen como hipótesis que el episodio podría haber sido simulado.
La sospecha apunta a que la escena habría sido montada para justificar la desaparición de registros obligatorios de producción, conocidos como “batch records”.
De confirmarse esa hipótesis, el episodio habría formado parte de la misma secuencia destinada a eliminar información que podía resultar de utilidad para determinar responsabilidades por el fentanilo contaminado.
RESPONSABILIDAD ESTATAL
En paralelo, la causa alcanzó a las exfuncionarias Nélida Agustina Bisio, de ANMAT, y Gabriela Mantecón Fumadó, del INAME.
Ambas fueron detenidas y posteriormente recuperaron la libertad luego de pagar cauciones de $75 millones cada una.
Para los investigadores, el lapso transcurrido entre la comunicación del brote, el conocimiento de su gravedad por parte de las autoridades y la realización de las inspecciones y la denuncia penal habría generado una oportunidad para que dentro de las empresas se intentara eliminar evidencia.