Renato Iván Tavella, de 28 años, fue detenido en la madrugada de este lunes en un hotel del barrio porteño de San Nicolás, acusado por el femicidio de Daniela Villalba, ocurrido en Córdoba. La investigación también lo ubica bajo sospecha por el asesinato de Tatiana Fernández, una joven de 27 años encontrada muerta el domingo en un departamento de la Ciudad de Buenos Aires.
El procedimiento estuvo a cargo de efectivos de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad, que intervinieron tras recibir la orden de captura emitida por la Justicia cordobesa. En paralelo, los investigadores porteños analizaban las coincidencias entre ambos crímenes, que presentan una serie de elementos en común.
Según fuentes vinculadas con la investigación, Tavella no se resistió al momento de la detención. En la habitación del hotel, ubicada en el primer piso, los agentes encontraron dos teléfonos celulares, dinero en efectivo, tarjetas con chips de telefonía, documentación personal y prendas de vestir, entre otros elementos.
Uno de los celulares habría sido clave para reconstruir sus movimientos mediante el análisis de las antenas de telefonía móvil, una herramienta utilizada por los investigadores cordobeses para seguir su rastro después del crimen de Villalba.
DANIELA

Daniela Villalba tenía 29 años y era madre de un niño de 11. Fue encontrada degollada en su departamento de Boulevard Las Heras al 200, en la ciudad de Córdoba. La investigación determinó que había mantenido un encuentro con un "cliente", dos días antes de ser asesinada.
Uno de los elementos que llamó la atención de los investigadores fue la escena que encontraron en la vivienda. Pese a la violencia del ataque, el departamento estaba ordenado y no presentaba signos de una búsqueda descontrolada de objetos. Según la reconstrucción de los investigadores, el agresor habría limpiado la sangre, colocado el cuerpo sobre la cama, boca arriba, y lo habría cubierto con sábanas antes de cerrar la puerta con llave.
Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir parte del recorrido del sospechoso. De acuerdo con esa secuencia, el hombre salió del edificio con el rostro cubierto y una valija que posteriormente descartó en la vía pública. Esta maleta fue recogida por el servicio de recolección de residuos. Los trabajadores advirtieron que, al ser compactada junto con la basura, comenzó a desprender sangre de su interior. Ese hallazgo se incorporó a las actuaciones y contribuyó a orientar las tareas investigativas.
El seguimiento del sospechoso condujo a los investigadores hasta la zona de Pocito, donde vecinos lo reconocieron a partir de imágenes y aportaron referencias sobre los lugares que frecuentaba. Aunque inicialmente no lo encontraron en la vivienda señalada, lograron contactarlo telefónicamente.
A partir del análisis de los movimientos del dispositivo y de los registros de telefonía, los investigadores establecieron que había llegado a la terminal de Córdoba y comprado dos pasajes, uno de ellos con destino a la Ciudad de Buenos Aires. El rastreo de las antenas permitió continuar el seguimiento hasta su localización en el hotel.
La investigación está a cargo del fiscal cordobés Pablo Camacho, quien supervisó las tareas de análisis de comunicaciones.
TATIANA

Mientras avanzaba la búsqueda de Tavella, los investigadores cordobeses se comunicaron con la Policía de la Ciudad para coordinar el cumplimiento de la orden de captura. En ese intercambio surgió un dato que abrió otra línea de investigación: horas antes se había descubierto el asesinato de Tatiana Fernández, de 27 años, en un departamento de la calle Libertad al 1200, en el límite entre Retiro y Recoleta.
La joven fue encontrada el domingo por la mañana, acostada boca arriba sobre una cama y cubierta con una sábana. La puerta del departamento estaba cerrada con llave y no se observaron signos de desorden en el lugar.
Una amiga descubrió el cuerpo después de preocuparse porque Tatiana no respondía sus llamados. Según la información incorporada a la investigación, la joven había mantenido un encuentro con un hombre al que identificó como “Iván”.
Al igual que en el caso de Villalba, los investigadores advirtieron que faltaba el teléfono celular de la víctima. El análisis de las antenas de telefonía ubicó a Tavella en el lugar y permitió establecer que se había hospedado en un hotel de la calle Perón al 1500, donde finalmente fue detenido.
Por el momento, las actuaciones buscan determinar su eventual participación en el crimen de Fernández. La coincidencia de distintos elementos entre los dos casos reforzó las sospechas, aunque la responsabilidad penal del detenido en el segundo homicidio deberá establecerse a partir de las pruebas reunidas.
COINCIDENCIAS
Los investigadores analizan una serie de similitudes entre las muertes de Villalba y Fernández. Ambas mujeres tenían menos de 30 años, se desempeñaban como escorts y habían mantenido encuentros con hombres antes de ser encontradas asesinadas en los departamentos donde recibían visitas. Fernández, por ejemplo, publicitaba sus servicios en el sitio de escorts Gemidos
También coinciden las condiciones en que fueron hallados los cuerpos: las dos estaban acostadas boca arriba y cubiertas con sábanas. En ambos casos, las puertas estaban cerradas con llave y faltaban los teléfonos celulares de las víctimas.
Sin embargo, también hay diferencias. Daniela Villalba fue degollada y su cuerpo presentaba signos de violencia, mientras que en el caso de Tatiana Fernández, según la información inicial, no se observaron lesiones externas evidentes.
Estas coincidencias forman parte de las líneas de análisis de las dos investigaciones. Los peritajes y el examen de las pruebas deberán establecer si los crímenes fueron cometidos por la misma persona.
Tras su detención, Tavella fue trasladado a Córdoba, donde será imputado por el femicidio de Daniela Villalba y sometido a pericias psicológicas y psiquiátricas. En paralelo, la Justicia porteña avanza con las actuaciones destinadas a esclarecer el asesinato de Tatiana Fernández y determinar si existen elementos suficientes para atribuirle ese hecho.
De confirmarse su participación en ambos crímenes, el acusado deberá responder ante la Justicia por cada uno de ellos, en el marco de procesos judiciales diferenciados. Mientras tanto, los investigadores continúan reuniendo pruebas para reconstruir los movimientos del sospechoso y establecer qué ocurrió en las horas previas a la muerte de las dos mujeres.