Acorralado por la intensa búsqueda policial y, quizás, por el peso del remordimiento, el acusado de atropellar y matar a una joven de 18 años en barrio Aeropuerto decidió entregarse ayer ante las autoridades.
Fue tras más de 24 horas de una búsqueda implacable, que lo hizo desistir de cualquier intento de fuga: la Justicia lo identificó rápido, allanó su vivienda -no muy lejos del lugar donde apareció el cuerpo sin vida de Eugenia Cynthia Carril- y difundió imágenes del vehículo implicado en el embiste mortal.

Hablamos de Julio Cornelio Guerra Torres (41), un pintor de nacionalidad peruana, que ahora enfrenta graves cargos que lo pueden dejar con detención efectiva, al margen del intento de su defensa, que ya planteó una eximición de prisión.
Sin dudas este giro en el caso que pone fin a la fuga que mantuvo en vilo a la comunidad y ahora abre un nuevo capítulo respecto de la situación procesal del sospechoso, todo frente a los crecientes reclamos de los familiares y amigos de la chica fallecida, que arrancaba la carrera de Derecho.
De acuerdo a la información oficial, luego de una serie de tareas preliminares desarrolladas por agentes del destacamento Aeropuerto, con jurisdicción en el lugar del accidente fatal, personal del Gabinete de Homicidios de la DDI La Plata, por expresa orden del fiscal Fernando Padovan, se hizo cargo de la investigación.
Las tareas desplegadas consistieron en análisis de las cámaras de seguridad públicas y privadas y la recepción de distintos testimonios, lo que permitió establecer que Carril había sido atropellada por un vehículo marca Chevrolet modelo Meriva, de color gris oscuro y en regular estado de conservación.

Fue a partir de esa labor, con los datos surgidos del trabajo de campo, se logró la identificación del conductor, quien habría arribado a su domicilio inmediatamente después del hecho, juntó un par de pertenencias y continuó con su conducta evasiva.
Ese inmueble fue allanado por razones de urgencia y necesidad, secuestrándose documentación que acreditaba la tenencia del vehículo, radicado en la provincia de Chubut. También se incautaron dos teléfonos celulares y otros elementos de interés para la causa.
Con el dominio y las características del rodado en todas las bases policiales de la Región, fue personal del Comando de Patrulla local el que lo visualizó estacionado en la intersección de las calles 5 y 57.

De Guerra Torres todavía no había rastros. En ese ínterin, el fiscal Padovan pidió que el coche sea peritado por Policía Científica y después colocado a resguardo.
En eso estaban los expertos cuando se conoció la noticia de que el pintor se había presentado por sus propios medios en el Gabinete de Homicidios, cuya sede se encuentra en la calle 61 entre 12 y 13. Ahí quedó inmediatamente aprehendido, se le tomaron los datos y las fotografías de rigor.

La imputación que pesa en su contra es por homicidio culposo agravado por conducción imprudente de vehículo con motor y abandono de persona o no prestar socorro o auxilio, que podría complicar sus deseos de libertad.
Una vez que el juez de garantías Juan Pablo Masi resuelva el requerimiento de detención, Padovan estará en condiciones de tomarle declaración indagatoria. Se trata del mismo funcionario judicial que dejó presa a la influencer Felicitas Alvite, hoy con arresto domiciliario, que obtuvo luego de distintos planteos en las instancias de alzada.
En un relato desgarrador, la madre de la chica catalogó a Guerra Torres como “un monstruo” y contó que cuando estaba en la comisaría para exigir que reforzaran la búsqueda de su hija (desaparecida desde las 22.30 del viernes) llamaron por teléfono para comunicar el hallazgo de un cuerpo: recordó que ella tuvo la inmediata premonición de que era Eugenia.