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Juicio por la muerte de Walter Armand

"La Toretto" pidió disculpas, pero la familia de la víctima rechazó su arrepentimiento

Más de dos años después de la muerte de Walter Rubén Armand, el juicio contra Felicitas Alvite, conocida como “La Toretto”, comenzó con una escena cargada de tensión y emociones contrapuestas. Ante el Tribunal Oral en lo Criminal II de La Plata, la joven rompió en llanto, habló del dolor que asegura sentir desde aquella madrugada y pidió disculpas por haber dejado a una familia destrozada. Sin embargo, sus palabras no encontraron eco entre los familiares de la víctima, que rechazaron su arrepentimiento y pusieron en duda su sinceridad.

“Cargo con el peso de haber dejado una familia rota”, manifestó Alvite, visiblemente angustiada. También aseguró que atraviesa el sufrimiento como si el episodio hubiera ocurrido ayer y expresó: “Jamás imaginé atravesar una situación semejante”.

Durante su declaración, intentó además despegarse del personaje de “La Toretto”, apodo que surgió a partir de un video publicado en TikTok y que terminó convirtiéndose en una referencia pública de su caso. Sostuvo que esa imagen no representa quién es realmente, aunque la angustia le impidió completar sus palabras.

La reacción de la familia Armand fue contundente. No solo rechazaron las disculpas, sino que también dejaron trascender que no creen en el arrepentimiento de la acusada. Para los allegados del motociclista, la preocupación expresada por Alvite estaría más vinculada con su situación judicial y la posibilidad de recibir una condena severa que con el daño provocado.

“Es volver a revivir todo. Es una mezcla de sensaciones. Queremos creer en la Justicia. La familia y la sociedad, porque no es solamente Walter, hay muchos”, expresó Milton Armand, hermano de la víctima.

En la misma línea se pronunció el abogado Fernando Burlando, representante de la madre de Walter. Tras escuchar a la imputada, consideró que su angustia estaría relacionada principalmente con las consecuencias personales del proceso.

"Yo personalmente creo que obviamente está congojada y tiene ataques de pánico, pero por la preocupación de su situación, no por la preocupación que le debe generar la familia de Rubén. Creo que tiene que ver con algo personal”, sostuvo.

El letrado también cuestionó que, durante todo este tiempo, no haya existido un acercamiento directo con los familiares. “Los perdones hay que demostrarlos y durante todo este tiempo no tuvimos ningún tipo de acercamiento, ningún tipo de comunicación o mensaje. Esa es la estricta verdad”, remarcó. Y agregó que pedir disculpas ante un tribunal puede resultar más sencillo que hacerlo personalmente cuando existe un arrepentimiento genuino.

Para Burlando, las palabras de Alvite no representaron ningún alivio para la familia. La querella, además, ratificó que buscará demostrar que el hecho constituyó un homicidio simple con dolo eventual y no un accidente de tránsito.

LA CUESTIÓN CENTRAL

El debate tiene como eje determinar si Alvite se representó la posibilidad de provocar una muerte al conducir de manera temeraria y atravesar un semáforo en rojo, como sostiene la acusación, o si se trató de un accidente, tal como plantea su defensa.

La diferencia entre ambas hipótesis es sustancial en términos penales. El homicidio simple con dolo eventual contempla una pena de hasta 25 años de prisión, mientras que el homicidio culposo prevé una escala considerablemente menor, que puede incluso derivar en una condena de ejecución condicional.

En el proceso también está acusada Valentina Velázquez,  a quien se le atribuye haber participado junto a Alvite de una picada previa al impacto fatal. Durante la primera jornada, la joven procuró evitar las cámaras y las imágenes cuya difusión fue autorizada por la Justicia.

Valentina Velázquez

Burlando adelantó que la querella no descarta avanzar también sobre la responsabilidad de Velázquez. “Vemos una situación muy comprometida de las dos acusadas, así que es factible que en algún momento ampliemos el requerimiento de elevación a juicio”, señaló.

Respecto de la conducta atribuida a Alvite, el abogado fue categórico: “Nosotros pensamos que esto es un homicidio con dolo eventual. No fueron meras negligencias, no fueron simples omisiones, fueron acciones técnicas objetivamente inadecuadas, con conocimiento cierto del riesgo y con indiferencia absoluta frente al resultado”.

"HUBIESE PREFERIDO MORIR YO"

Durante la primera jornada también declaró Paula, madre de Felicitas, quien buscó reconstruir la historia personal de su hija y despegarla de la imagen pública que adquirió después del episodio.

La describió como una joven sensible, solidaria y de buen corazón, criada en una familia humilde y unida de Gonnet. Contó que rescataba perros, realizaba promociones en redes sociales y soñaba con trabajar como streamer.

Mi hija es totalmente lo opuesto a la Toretto, al personaje”, afirmó, al referirse al apodo que se instaló en las redes sociales.

Al recordar lo sucedido durante la madrugada del choque, relató que recibió un llamado de otra de sus hijas para avisarle que Felicitas había protagonizado un siniestro vial. Cuando finalmente se encontraron, la joven la abrazó y rompió en llanto.

Según recordó Paula, su hija llegó a decirle: “Mamá, hubiese preferido haberme muerto yo”. También contó que desde entonces atravesó distintas crisis emocionales y que intentó acercarse a la familia de Armand para colaborar después del impacto. La mujer aseguró que el entorno familiar recibió amenazas, debió cambiar el número telefónico y mantener cerrado durante un mes el comercio que tenían.

CÁMARAS Y PERITAJE

Otro de los momentos relevantes de la jornada fue la exposición del experto que analizó la secuencia de videos del siniestro. Su declaración se extendió durante más de dos horas, especialmente por las preguntas de la defensa de Alvite, que buscó poner en discusión la existencia de una picada o carrera ilegal previa al impacto.

El episodio ocurrió el 12 de abril de 2024, en la intersección de 13 y 532. De acuerdo con la reconstrucción incorporada a la causa, Alvite atravesó el cruce con el semáforo en rojo a bordo de un Volkswagen Gol y embistió a la motocicleta Bajaj Boxer conducida por Walter Rubén Armand, quien circulaba con luz verde y a una velocidad considerada razonable.

La violencia del impacto desplazó la moto 66,53 metros, mientras que el automóvil dejó una huella de frenado de 103,5 metros.

Armand sufrió lesiones gravísimas y fue trasladado al hospital de Gonnet, donde murió horas después. La autopsia determinó que el fallecimiento se produjo por un shock traumático irreversible, como consecuencia de las heridas sufridas en la cabeza, el tórax y el abdomen.

El debate se desarrolla ante el Tribunal Oral en lo Criminal II de La Plata, presidido por el juez Claudio Bernard e integrado también por las magistradas Silvia Hoerr y Analía Carrillo.

La acusación pública está a cargo del fiscal Martín Chiorazzi, con Mariano Sibuet como co-fiscal, designado por resolución del fiscal general Héctor Vogliolo.

Por la querella intervienen Fernando Burlando, Fabián Améndola y Delfina Burlando, mientras que la defensa de Alvite está integrada por Flavio Gliemmo, Santiago Irisarri y Luisina Gliemmo. Velázquez, por su parte, es representada por la defensora oficial Raquel Ponzinibio.

Las audiencias comenzarán diariamente a las 9 y, en principio, se extenderán hasta el 6 de noviembre. Se estima que declararán alrededor de 100 testigos propuestos por la fiscalía, el particular damnificado y las defensas.

El primer día dejó expuestas las dos posiciones que atravesarán todo el proceso: la de una acusada que aseguró cargar con el dolor de haber provocado una tragedia y la de una familia que perdió a Walter Armand y reclama que se determine la responsabilidad penal de quienes participaron del episodio. Ahora, serán las pruebas, los testimonios y la valoración de los jueces los que deberán establecer qué ocurrió aquella madrugada y cuál fue el grado de responsabilidad de cada una de las imputadas.

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