Una adolescente de 14 años y su abuela, de 50, quedaron en medio de un tiroteo entre bandas cuando caminaban por Villa Dorrego, La Matanza. Ambas fueron alcanzadas por los balazos. La mujer consiguió refugiarse, pero su nieta quedó tirada en el suelo y murió por un tiro en la cabeza.
El episodio ocurrió en la tarde del último jueves en Villa Dorrego, en la localidad de González Catán. Lo que se sabe hasta ahora es que los tiradores habrían estado implicados en un ajuste de cuentas narco y, aunque habría sido ya identificado, continúa prófugo. Por lo pronto, los vecinos de la adolescente incendiaron su casa.
La tragedia se desencadenó a las 16.38, cuando Candela Urquiza caminaba junto con su abuela, Blanca, a cuya casa estaban llegando. Tal como se observa en videos de cámaras de seguridad de la zona, faltando media cuadra quedaron en medio del tiroteo.
Candela y su abuela ya habían doblado en la esquina cuando desde detrás de ellas entra en plano, corriendo, un hombre que se va aprestando para la posición de tiro. Al advertir eso, Blanca y su nieta retroceden corriendo y encaran hacia la vereda. Justo cuando Candela está poniéndose a salvo, se desploma. Acaba de recibir un balazo en la cabeza, letal.
Su abuela alcanzó a correr unos pocos metros más, cuando entran en plano otros hombres, que salen desde las casas para asistir a Candela, inmóvil en el suelo. Blanca también fue baleada en la espalda, aunque volvió hacia la ochava para intentar asistir a su nieta. En ese momento se acerca el mismo hombre que había emergido desde las espaldas de ambos, menos de un minuto atrás, para abrir fuego contra otras personas.

Las autoridades policiales se enteraron de lo sucedido recién cuando Candela y su abuela habían llegado al Hospital Simplemente Evita, de González Catán, donde fueron rasladadas por los mismos tiradores, según precisó una testigo. "Cuando ven que la nena y la abuela caen, se acercan, la levantan y la llevan al hospital", dijo a Telenoche.
Candela llegó sin vida y su abuela debió ser ingresada de urgencia a quirófano. De inmediato intervinieron la Comisaría 4° de Villa Dorrego, de la Policía Bonaerense, y el fiscal Claudio Fornaro, de la Unidad Funcional (UFI) de Homicidios de La Matanza.
Ante las autoridades, familiares de Candela aseguraron que una camioneta blanca había llegado al lugar con hombres que, desde dentro, dispararon a otro que caminaba por la calle. Ese hombre, blanco de los supuestos sicarios, fue identificado como "Neko", y devolvió los disparos a la camioneta.
"Neko" es el hombre que se ve en la cámara emerger desde detrás de Candela y su abuela, y la camioneta blanca involucrada es una Volkswagen Suran, que horas más tarde fue hallada abandonada.
Enfurecidos, los vecinos de la abuela y su nieta baleadas se congregaron para pedir justicia y prendieron fuego la casa de "Neko". Acusan que tanto él como los otros tiradores estuvieron involucrados en un ajuste de cuentas narco, con tintes de sicariato, pero relacionado a la venta de drogas. Señalan al propio "Neko" como un dealer del barrio. El fiscal Fornaro investiga el caso como homicidio agravado.
EL ADIOS
"Mi morocha hermosa, nos dejaste con el alma destrozada. No hay consuelo con este gran dolor. ¿Por qué justo a vos? Si sólo tenías 14 añitos... a meses de tus 15. Y estos te arrebataron la vida", se lamentó un familiar en las redes sociales.
Otro allegado fue en la misma línea: "Justicia por Cande, una niña, un angelito con toda una vida por delante. Fuerzas a toda la familia".
Este viernes Jorge, el tío abuelo de Candela, denunció: "Es un caso más de lo que pasa acá en La Matanza. No es algo de ahora; el día anterior hicieron denuncias y nadie se presentó a hacerse cargo".
Y deslizó que la Policía bonaerense habría tenido preparada una orden de allanamiento para uno de los involucrados que debía llevarse a cabo antes del enfrentamiento a tiros en el que resultó alcanzada Candela.
"Para ayer supuestamente iban a hacer un allanamiento, antes de que ocurriera el tiroteo. Pero estaban dando vueltas, esperando una confirmación de algo", señaló.
Dijo que a los delincuentes los conocen del barrio: "Venden droga, se creen los dueños. La gente no quiere hablar por miedo, pero acá se sabe todo", concluyó.