Un grave entramado de presuntas maniobras ilícitas fue denunciado en las últimas horas dentro de un sector de la Unidad Penitenciaria Nº 9 de La Plata, donde internos habrían montado una estructura organizada para recaudar dinero mediante coerción, amenazas y actividades prohibidas, todo bajo la supuesta anuencia de sectores de la fuerza.
De acuerdo a la denuncia que ahora investiga la fiscal Virginia Bravo, el esquema estaría encabezado por un grupo de reclusos conocidos como “limpieza”, quienes ejercerían el control total del pabellón número 16, sección “B”, destinado a alojar internos que tuvieron actividad en las fuerzas de seguridad y cayeron por “actos impropios” dentro del servicio.
Bajo ese mando, se habrían instalado distintos “negocios” internos -como peluquería, venta de alimentos, cigarrillos y otros productos-, cuyos precios serían fijados de manera arbitraria y obligatoria. Y, al parecer, los internos se veían forzados a pagar por servicios básicos permanencia en el sector e incluso por el uso de espacios comunes, bajo amenaza de traslados compulsivos o sanciones internas.
El sistema incluiría además mecanismos de recaudación periódica, como el cobro en cigarrillos o dinero virtual por “derecho de estadía”, acceso a visitas o utilización de instalaciones. También se describen situaciones de aprietes, agresiones físicas y presión psicológica contra quienes no cumplían con las exigencias.
Parte de lo recaudado, siempre según la versión denunciada, sería redistribuido dentro de la estructura y destinado a sostener el control del pabellón. Otro de los puntos más sensibles refiere a la presunta complicidad de personal encargado de la custodia, que habría permitido el ingreso y egreso de mercadería, así como el funcionamiento de estas actividades.
Incluso se mencionan irregularidades en la gestión de traslados y trámites internos, que habrían sido utilizados como herramienta de presión. El cuadro se completa con denuncias de internos que habrían sufrido consecuencias en su salud física y mental producto del hostigamiento constante, además de episodios de expulsiones arbitrarias del pabellón.
La gravedad de los hechos expuestos derivó en la intervención de la Justicia para determinar responsabilidades y esclarecer si existe una posible asociación ilícita operando dentro del penal, así como el eventual grado de participación o negligencia de funcionarios, que harían la vista gorda para permitir ciertos lujos.
En este contexto, se informó que el viernes pasado se desarrolló un megaoperativo con unidades especializadas, que permitió la incautación de más de un centenar de celulares, notebooks, computadoras, routers, dispositivos de almacenamiento y equipos de conexión a internet, incluyendo amplificadores de señal.
Lo que no trascendió es si esta investigación generó réplicas dentro del Servicio Penitenciario bonaerense.
"PRECIOS"
Según el relato expuesto ante la Justicia, el esquema de “emprendimientos internos” tenía la siguiente lista de precios: cortes de cabello desde 4.000 mil pesos o tres paquetes de cigarrillos, que por unidad se consiguen a 3.000 pesos; venta de tortas y pastafrolas a 9.000 pesos; pizzas a 17.000 pesos y las gaseosas a 25.000 pesos.
Por otro lado, por un sandwich de milanesa pedían entre 15.000 y 16.000 pesos y por una porción de pastas frescas (ravioles o ñoquis), 15.000 pesos. Todo se pagaría en efectivo, “puchos” o mediante billeteras virtuales.
EL SAUNA
Otra particularidad de la denuncia es el acápite referido al hidromasaje y sauna. Siempre a decir de la presentación, lo manejaría un empresario condenado por el asesinato de Diego Feinmann, hermano del reconocido periodista de Radio Mitre y A24.
“El Spa” estaría instalado en un entrepiso, en el sector de los talleres. También habría harina y levadura gratis para distintos negocios, como aceite, papas, carne y pollo.
Las llamadas telefónicas vía celular no estarían ausentes en esta increíble exposición, en la que se habla de un “call center con varios routers wifi (dispositivo que distribuye internet a múltiples aparatos para asegurar una red de datos), para ser conectados a celulares que no se hayan registrado para hacer estafas virtuales”.
Tampoco el aparente ingreso de cocaína, marihuana y hasta viagra para las visitas íntimas.