La Plata, capital de la inseguridad

Dos chicos autistas, sus padres y una asistente, sufrieron un violento asalto en Los Hornos

Un violento episodio de inseguridad puso contra las cuerdas a una familia de Los Hornos , que sufrió la crueldad de dos delincuentes, quienes, no conformes con haberse llevado una suma millonaria, amenazaron de muerte a dos menores que padecen autismo.

Como es sabido, los hechos delictivos no dan tregua en La Plata y, en ese alarmante contexto, durante las últimas horas todos los integrantes de una familia y una asistente que estaba trabajando en un domicilio de 61 entre 135 y 136, temieron por su vida.

Fueron 10 minutos de terror, según lo que contaron en el lugar, por un par de ladrones fuertemente armado y encapuchado, que hizo un trabajo de manual: desapoderó a las víctimas de dinero y otros elementos de valor e hizo que la pasen muy mal.

Luego, con la situación bajo control, los asaltantes escaparon con un importante botín -principalmente engrosado con sumas de dinero en dólares y pesos- y todavía permanecen prófugos.

“TUVO QUE CAMINAR DE RODILLAS”

Natalia Ciancio (47), en la puerta de su vivienda, detalló los pormenores del tenso y angustiante atraco.

“Fue a las 8 y diez de la mañana del miércoles, cuando mi marido abrió el portón del garaje para sacar la moto e irse a trabajar”, comenzó relatando la mujer. Mientras su esposo estaba abocado a esa tarea, sorpresivamente se le acercaron “dos delincuentes que estaban encapuchados y con armas de fuego. Y enseguida lo hicieron arrodillar en el garaje y caminar así los dos metros que hay hasta la cocina”.

Uno de los asaltantes se quedó vigilándolo y su cómplice fue hasta la planta alta. Natalia citó que allí se encontraban “mi hija de 15 años, su hermano de 11, ambos autistas, y la acompañante terapéutica de ambos”.

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La profesional fue entonces conminada por el delincuente a que revelara dónde iba a encontrar ahorros de esta familia. “Ella le explicó que lo desconocía porque sólo estaba trabajando. Pero el asaltante amenazó con matar a mi hija. Por eso, la acompañante terapéutica le dio un cajón dónde podía encontrar dinero”, mencionó.

Una búsqueda por ese y otros muebles le permitió al hampón alzarse con “2.000 dólares, más el sueldo que mi marido acababa de cobrar y también con la plata del alquiler”. Y agregó: “También pidieron dos teléfonos celulares, pero al final no se los llevaron”.

La zona del hecho / Foto EL DIA

“ERAN PARA LA FIESTA DE 15”

Con bronca y desazón, Natalia reveló que “los 2.000 dólares estaban destinados al pago de la fiesta del cumpleaños de 15 que venimos organizando con mi esposo para nuestra hija”. Pese al duro golpe que representa la sustracción de ese significativo monto de dinero, la mujer aseguró que “estamos apremiados por el tiempo, porque el cumpleaños es en este mes, y por el enorme contratiempo que es el robo de esa plata. Pero agotaremos todos los medios para poder hacerle la fiesta igual”.

A su vez, el ladrón que se había quedado junto al dueño de casa también apeló a la bajeza, para ejercer violencia psicológica, de amenazar “con que iban a cortarle un dedo a nuestro hijo”.

“Mi marido se desesperó y no dudó en decirles dónde estaba la plata del sueldo y la del alquiler”, reveló luego Natalia, aunque sin precisar el monto total de ese dinero en pesos.

Al mismo tiempo, dijo: “Les ofreció darles su moto, pero los delincuentes no la quisieron”.

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“QUERÍAN MATAR A LA PERRA”

En otra demostración de su falta de escrúpulos, los intrusos además hicieron foco también en la mascota de la familia. Natalia contó al respecto que “apenas estos tipos ingresaron a casa, nuestra perra, que tiene 4 años y es de la raza mastin italiano (de color negro), les ladró bastante y después no paraba de gruñirles”.

Preocupados ante la posibilidad de que el animal se decidiera a morderlos, le exigieron al dueño de casa que la calmara y dejara de hostilizarlos. “Decían que de lo contrario iban a matarla”, acotó.

Así, tras “7 minutos” a pura tensión, ambos sujetos huyeron del lugar.

Por último, María Inés Aprea (59), una vecina de las víctimas de la entradera, aseguró que “desde diciembre que estamos con casos de inseguridad en el barrio”.

“Tuve que cortar ramas del árbol de la vereda, porque una vez se escondió de noche un tipo. Y hace dos semanas, vimos acá al preso que huyó de la comisaría y luego fue atrapado. Faltan cámaras de seguridad”, reclamó indignada.

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