Imparable ola de crímenes en La Plata: ya hubo 4 en julio y buscan a los responsables del último, en Romero

En la Región conformada por La Plata, Berisso y Ensenada una irrefrenable ola de violencia parece haber llegado para quedarse. En lo que va de julio ya se produjeron cuatro asesinatos y es uno de  los meses con mayor cantidad de homicidios, que comparte con abril el segundo puesto en la estadística criminal, detrás de junio, que lidera el ranking con seis muertes dolosas.

En total, a lo largo de este 2022, fueron 23 las personas ultimadas en distintos episodios trágicos, con un promedio de un caso cada poco más de ocho días. En enero se contabilizaron dos hechos, en febrero tres, en marzo dos, en abril cuatro, en mayo dos, en junio 6 y en julio, hasta el momento, los otros cuatro.

El último asesinato sucedió en Melchor Romero, donde ejecutaron a un hombre de 41 años de un disparo en la cabeza. El proyectil le ingresó por la oreja derecha y, le quedó alojado en el encéfalo, por lo que su situación clínica era desesperante. Si bien lo derivaron de urgencia al hospital Alejandro Korn, los médicos no pudieron salvarle la vida. Ni siquiera pudieron operarlo por el delicado estado en que se encontraba.

El ataque sucedió en 523 entre 152 y 153, muy cerca de la casa de la víctima, que trabajaba como cooperativista y fue identificada como César Ricardo Oliva. La investigación está en manos de la fiscal Betina Lacki, quien, junto a detectives de la DDI local, está a la búsqueda de pruebas que permitan acreditar la autoría y lanzar las órdenes de detención.

Según fuentes calificadas, hay un sospechoso en la mira: un sujeto con el que Oliva presuntamente discutió instantes antes de recibir el disparo.  Ese hombre, dicen los vecinos, habría sido visto cuando regresó a la escena, pero ya en compañía de dos cómplices.

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Una familiar de Oliva, que no brindó su identidad por temor a represalias, contó al diario El Día que “él era un tipo que podes preguntar en todo el barrio y te van a decir que era una buena
persona. Trabajaba en la Municipalidad, en las cooperativas. A veces le tocaba pintar la vereda, otras en el camión juntando basura. Trabajaba en la delegación de San Carlos, en 137 y 32”.

“Le gustaba juntarse en la esquina, tomarse una cerveza cuando salía de trabajar. Trabajando se pudo comprar su casilla, fui yo y se la armé, estaba bien, laburando, se había comprado su moto. No era un mal tipo y no sé por qué dijeron eso. Todo el barrio vino a solidarizarse cuando se enteraron”, agregó.

César vivía en una casilla ubicada en el mismo terreno donde vivía su madre, una mujer de 68 años que es cuidadora de ancianos.

“Ella está destrozada. Hace cinco meses falleció el padre de César por problemas de salud. Es muy duro todo y da bronca que no hagan nada”, destacó el informante. “Solo queremos que se haga justicia por las buenas, por la ley. Que ellos se encarguen, ellos están para eso. No pueden venir a matar a una persona así como así y estar como si nada en su casa".

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