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La espeluznante historia del docente platense condenado por violar a una niña

En el mediodía del 10 de agosto de 2020, cuando todo el país tenía sus movimientos cercenados por pandemia, una nena de 12 años viajaba en un remís hacia una casa acostumbrada a los infiernos. En 2001, una mujer mató allí a su ex marido. 19 años después, uno de los hijos de esa pareja, docente de una escuela primaria, violó a esa niña que viajó confiada a aquel encuentro. El martes pasado, ese profesor fue condenado a 12 años de cárcel por la justicia de La Plata.

Es en ese “contexto de actos parciales que se advierte claramente que existe una situación de dominio del sujeto adulto hacia la niña a la que tomó como objeto de sus apetencias sexuales, y esa dominación es la que determina que la menor no acceda por voluntad sino por imposición”, planteó en su veredicto la jueza del Tribunal en lo Criminal nº 2, Silvia Hoerr, antes de recordar que la denunciante admitió “no supe cómo frenarlo". Y aclaró, por si hiciera falta: “Una menor de 12 años no lo puede hacer”. El fallo también echó por tierra la estrategia de la defensa, que puso el foco en la edad de la nena: “Si le dijo o no le dijo que tenía 14 años, o si el imputado actuó en esa creencia, queda fuera de discusión, -argumentó Hoerr- toda vez que lo que sí quedó claro es que no hubo consentimiento de la menor para mantener relaciones sexuales de ningún tipo”.

En esta aberrante historia conviven, por lo menos, dos delitos, como son el abuso y el grooming, que consiste en el acoso sexual y virtual a niños y adolescentes por parte de un adulto. Es por eso que asumió la investigación la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N 18, a cargo de Hugo Tesón, quien también actuó como fiscal en el juicio oral que terminó el martes pasado en los tribunales platenses.

Según figura en la sentencia, a la que accedió este diario, unos tres meses antes del hecho, un hombre identificado como Jonatan Manzo (33) “inició conversaciones a través de la red social Instagram” con una menor de 12 años, a la que se nombrará por sus iniciales, J.A. La denuncia se realizó inmediatamente después de ocurrido el hecho y el acusado está detenido desde entonces, pero como la pandemia trastocó muchos tiempos, la niña no declaró en cámara Gesell en ese momento sino que lo hizo en el debate oral, lo que le permitió a la jueza tener un contacto mucho más directo con su testimonio. Bajo ese resguardo, la chica recordó cómo arrancó todo. Dijo que seguía a una cuenta de Instagram llamada “Predicciones amorosas”, que estaba muy de moda porque garantizaba algo así como “encontrar al amor de tu vida” y ella deseaba “que le señalara las iniciales de un chico -compañero del colegio- del que estaba enamorada”, explica el fallo.

La página fue cerrada luego de la denuncia. Actualmente existen otras parecidas. La mayoría de sus seguidores son adolescentes

El nombre del chico empezaba con M, pero, “para su sorpresa –sigue- la página le responde con una letra ‘J’ para luego darle el nombre completo de Jonatan Manzo. Manifestó que para ella la persona que manejaba esa página era una bruja, debido a que le expresó que podía hacer ‘hechizos’”.

Luego comenzó a mantener conversaciones con "Jonatan", en las que hablaban de distintas cosas, “como aquello que hacían durante el día o cómo estaba constituida su familia”, determinó el tribunal. Fue en esas charlas que J.A le contó al ahora condenado a qué escuela iba y él expuso que era suplente en un colegio. Sólo la hermana de la menor estaba al tanto de ese contacto, aunque sin demasiados detalles, y fue justamente ella la que lo reveló a la madre en las horas en que J.A estuvo desaparecida.

“Respecto al día en que fue a la vivienda de Jonatan, nos dijo que ella estaba sola en su casa, se comunicó con Jonatan y en horas del mediodía fue en remis hasta su casa. Aclaró que ese viaje lo pagó Manzo. Que antes de que ella tome el taxi le ordenó que borre los mensajes, su dirección y que apague el teléfono, por lo que ella procedió a borrar la conversación, anotó la dirección en un papel, sacó el chip de su celular y lo guardó”, se lee en el veredicto.

La menor declaró ante la justicia que al llegar a la casa del acusado, en 6 y 94, “lo vio igual a la foto que Jonatan le había enviado, pero que no le gustaba porque era mucho más grande que ella”. Manzo le reveló su edad, cree que dijo “28”, y que “la trató bien, pero que en ese momento ella no quería tener ‘algo’. Que "su intención era solo salir de su casa, nada más".

Recordó que el lugar estaba “sucio y desordenado”, algo que también mencionaron en el juicio distintos peritos que trabajaron en la causa.

Una de ellas, licenciada en psicología y criminología, que hace análisis del tipo criminológico y victimológico en causas por grooming, declaró que Manzo “tenía una personalidad infantil” y que le llamó la atención que su casa estuviera "detenida en el tiempo". Allí –amplió-hallaron muchas cuestiones “relacionadas al infantilismo, como cartas de predicciones amorosas, de tarot, muñecos y ositos de peluche”, concluyendo que el comportamiento y aspecto del acusado eran de “una persona aniñada, no acorde a la edad”.

Otra perito que practicó un informe con el análisis familiar y de la vivienda del imputado, contó que una vecina confirmó haber visto a la niña en el lugar y coincidió en la descripción de ese domicilio en el que predominaban “el polvo, libros infantiles, juguetes, y mazos de cartas”. En el allanamiento encontraron un cuarto cerrado. Y, al derribar la puerta, se encontraron con moho, suciedad y más desorden. En esa habitación, el 31 de julio de 2001, la madre de Jonatan mató a su padre, según concluyó otro tribunal hace 14 años. Pero esa es otra historia.

La habitación donde la madre del ahora condenado habría matado a su padre. Estaba cerrada
En el baño secuestraron evidencias

¿Qué pasó en 2020 en esa casa, según acreditó la justicia? Contó la niña que, ni bien llegó, Jonatan la besó: "No pude reaccionar porque era chica, no sabía cómo hacer". Relató que “hasta ese momento no había tenido relaciones sexuales con nadie, que no tenía ganas de estar con él y que no quería que su primera vez fuese con una persona más grande". Él la sentó en la cama. Recordó que ella se "sentía medio mareada porque no había comido nada en todo el día".

 "Me dio un flan para que comiera, y luego comenzó a besarme y se me tiró arriba". Remarcó que "ella no quería, pero se dejó porque no se animó a hacer nada …no sabía qué hacer". En su declaración en cámara Gesell la menor dio detalles de todo lo que pasó después. No se revelarán en esta crónica, pero el tribunal acreditó –con ese testimonio y los exámenes forenses- el abuso sexual reiterado de distintas formas.

La víctima confirmó que se quedó “inmóvil, se sentía mal y tenía miedo”, y “asco”, figura en la sentencia. También, que “se me caían las lágrimas del dolor". Posteriormente “ella se puso su ropa, y Manzo le dio una pastilla -que le dijo que era del día después, para prevenir un embarazo-, y tomó sin saber qué era. Recordó que intentó dormir durante la noche, pero casi no pudo hacerlo pensando en que solo quería volver a su casa. Expuso que en cuanto se levantaron en las primeras horas de la mañana volvió a pasar por lo mismo”, en referencia al abuso. Luego, según se desprende del testimonio, “le dijo que se bañara y que lave su ropa interior, lo que ella hizo”.

Cuando terminó, “Manzo le dijo que había recibido un mensaje de la página Predicciones Amorosas que decía que debía irse a su casa y que no tenía que decir nada porque si no le iban a pasar cosas graves. Fue así que le pidió un taxi y le dio dinero para que se fuera a su casa”. En medio de tanto horror, la niña recordó sentirse contenta por salir de ahí. Eso pasó en la mañana del 11 de agosto del 2020.

Cuando regresó, dijo, encontró a sus familiares llorando porque no sabían “dónde se había metido”, aunque ella no podía pensar en mucho más que en ese profundo asco que sentía y no podía sacarse con nada. Hasta ese momento su madre sólo sabía lo que le había contado su otra hija: que J.A había ido a tomar mate a la casa de alguien que conoció por Instagram y que le pagó un taxi. Nada más. Fueron juntas al gabinete de Delitos Sexuales de la DDI La Plata, donde la menor fue revisada y entrevistada por peritos que confirmaron el abuso.

Refiere la sentencia que la menor atravesó por dos intentos de suicidio, tres semanas después de denunciados los ataques: en uno, ingirió pastillas. En el otro, intentó abrirse las venas con un cuchillo. En ambos, su madre intervino a tiempo.

J.A cerró su declaración diciendo “yo era chica, no sabía lo que hacía"; "si volviera el tiempo hacia atrás, no hubiera pasado"; "me arrepiento muchísimo, yo era una nena, lo mejor de todo fue que pude volver a mi casa". Agregó que le costó “muchísimo salir” de allí y, aún más, de su habitación, que apenas abandonaba para ir a comer.

Así las cosas, su madre la llevó al hospital de Niños para que recibiera asistencia psicológica. Dejó los estudios. Y, según se supo en las audiencias del debate, recién ahora se sentiría fuerte como para retomarlos en una escuela nocturna.

EL CRIMEN DEL PADRE Y UN CUARTO CERRADO

Una vez radicada la denuncia, la justicia de garantías ordenó allanar la casa del acusado, donde se secuestraron elementos clave para la investigación, como blisters vacíos, entre ellos uno de ovulol UD Levonorgestrel- y G3 (la pastilla “del día después” mencionada por la menor) y un toallón con manchas de sangre. También se tuvo en cuenta la evidencia informática de que las últimas direcciones que se repetían para dos cuentas de Instagram, Predicciones Amorosas y Jonatan Manzo, se conectaban ambas desde el mismo IP (dirección univoca que identifica a un dispositivo que se conecta a una red).

En el momento del allanamiento, el acusado estaba conectado a páginas de redes sociales a través de las cuales conectaba con chicas

Además de condenar a Manzo a la pena de 12 años de cárcel por “abuso sexual con acceso carnal por ser la víctima una menor de 13 años”, el TOC 2 ordenó decomisar todo el material informático secuestrado en la causa, cuyo análisis podría derivar en la apertura de nuevas causas. Hasta donde se sabe, este hombre no tiene otras denuncias pendientes, pero al momento de su captura tenía un cargo como suplente en la escuela de 4 y 62, en quinto grado de Educación Primaria, detalla el expediente.

A la hora de dictar sentencia, la juez Hoerr sólo valoró como atenuante la falta de antecedentes del docente y no así su “historia vital”, en referencia al crimen del padre de Jonatan. Hablamos de Eduardo Manzo, también docente y prefecto penitenciario de Olmos, quien en mayo de 2001 fue encontrado maniatado, con una bolsa en la cabeza y asesinado a golpes en el baúl de su auto, en Altos de San Lorenzo. Manzo se había separado de Laura Governatori, también penitenciaria, con quien había tenido dos hijos. Ella estaba de novia con Marcelo Hermida, otro guardia mucho más joven. En 2009, ambos fueron condenados a perpetua por el homicidio de Manzo y, según trascendió, ya recuperaron la libertad.

Retomando el caso de Jonatan, la jueza consideró como agravante la extensión del daño causado a la menor (a pedido del fiscal) y cuestionó la estrategia defensista de concentrarse en “el tema de la edad de (J.A), y que ésta le habría dicho a Manzo -en las conversaciones previas- que tenía 14 años”.

“La interpretación actual de los tipos penales de abuso sexual deber ser efectuada a la luz de los avances en lo que se refiere a perspectiva de género, o de perspectiva de la niñez y ello nos lleva a dejar de aplicar ideas propias de épocas pasadas donde se le exigía a la mujer una suerte de ‘cruzada’ para demostrar su negativa, hoy por hoy con la negativa es suficiente”, argumentó. Tampoco pasó por alto que la víctima de este caso es “una niña de 12 años, que era su primera vez, que estaba asustada, a quien le hacen borrar las conversaciones previas, apagar el celular y como consecuencia de ello perder contacto con su madre y familiares”.

“Para aclarar aún más el tema, propongo el siguiente interrogante”, expuso la jueza, “¿es exigible siempre que esa comunicación sea verbal?, o ¿puede una mujer comunicar su negativa mediante actos inequívocamente externos?” Y planteó “otro interrogante: ¿Existe un símbolo externo de sufrimiento que supere las lágrimas que caen de dolor?”

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