La Plata: una jurado popular lloró al escuchar a una víctima en pleno juicio y la defensa pidió que la aparten

Mientras escuchaba el desgarrador relato de la sobreviviente de un mortal ataque ocurrido hace 5 años en la localidad platense de San Carlos, una integrante del jurado popular que juzga al presunto homicida, se quebró en llanto. La defensa del acusado lo notó. Y, al cierre de la audiencia de apertura del debate, pidió su inmediata remoción por entender que con esa conducta le faltaba objetividad y anticipaba una postura en relación al fondo del asunto en litigio. El reclamo cayó en saco roto, ya que el planteo fue desestimado, informaron fuentes oficiales.

Todo esto pasó en el juicio que ventila el asesinato de Fernando Waldemar Torres Guerra, un ciudadano uruguayo de 49 años que fue ultimado el 6 de octubre de 2018 en una vivienda de 140 entre 49 y 50. Por el crimen es juzgado  Gabriel Landívar, en un juicio por jurados encabezado por el juez Andrés Vitali y que tiene como fiscal Victoria Huergo. Fue precisamente ella quien se opuso a la petición de la defensa con el argumento de que “las emociones son parte de la naturaleza del ser humano”.

El tremendo homicidio ocurrió después de que Torres Guerra, que tenía una discapacidad motriz,  llegó desde Uruguay para avanzar en una relación amorosa con una peluquera de su misma nacionalidad radicada en La Plata desde hace más de 20 años. El mismo día que llegó a visitarla, lo mataron.

Se supone que Landivar (64), remisero y ex esposo de la estilista, planificó el ataque y llegó a la vivienda de su ex cuando la pareja cenaba una pizza: “Ahora sí empieza la fiesta”, les habría dicho. Tenía un arma, bolsas de plástico, cuerdas y una manguera que conectó a una estufa a gas. Según los investigadores, ambos fueron sometidos a un "submarino seco”, como se denomina a la modalidad que consiste en tapar la cabeza con bolsas para quitar el oxígeno.

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Además, Landívar habría obligado a las víctimas a tomar bebidas alcohólicas con algún tipo de droga. Torres Guerra se desvaneció por la falta de aire y por compresión en el cuello y el supuesto asesino habría dejado la escena convencido de que la mujer, madre de sus dos hijos menores de edad, estaba muerta. Pero no. Sobrevivió, lo contó y una de las jurados no pudo evitar emocionarse. 

La resolución en contra del planteo defensista quedó plasmada con la continuidad del proceso y, antes de pasar a escuchar a los siguientes testigos, Vitali hizo conocer su decisión de rechazar de plano la posibilidad de correr a la miembro del tribunal popular por haber manifestado su angustia.

Por otro lado, una amiga de la sobreviviente del ataque, que es uruguaya como ella, contó espeluznantes detalles de la relación que unía a la víctima con el imputado y como se fue deteriorando ese vínculo hasta llegar a un quiebre.
Con el paso del tiempo, la mujer tuvo una nueva pareja y eso, se presume, descolocó a Landívar, que les habría tendido una trampa.

Previo montar una escena de alto contenido sexual, como confirmaron los policías y los peritos que trabajaron en el lugar del crimen, que hablaron del hallazgo de todo tipo de vibradores, el acusado -que sorprendió a la pareja cuando cenaba una pizza, armado arrancó la manguera de gas de una estufa, hizo un alargue y se la acercó al novio de su
ex, a quien ya había maniatado y colocado una bolsa de nylon en la cabeza.

Tras asesinarlo, dejó a la ex tirada en el suelo de la cocina, desmayada por las torturas y los efectos del preparado que la había obligado a ingerir. Consumado el hecho, la Policía llegó a la vivienda poco después, donde se topó con el
cuerpo sin vida del hombre y a la mujer en estado crítico, por lo que se dispuso de su inmediata derivación al hospital de Gonnet. Una de las profesionales que la asistió recordó que  estaba "como perdida, no entendía nada y balbuceaba frases inconexas".

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El chofer fue detenido pocas horas después del hecho, cuando salía de su casa, en 141 y 44, a pocas cuadras del lugar del crimen. “Los maté, los maté”, le dijo a un vecino que lo cruzó, desencajado, minutos antes de que lo arrestaran.

El lugar del crimen. La mujer se había mudado allí recientemente
Landívar, tras la captura. Le protegieron las manos para resguardar la evidencia y rastros de ADN

Según se estableció en la instrucción de la causa, Landívar nunca había aceptado la separación, que se había concretado en marzo de 2018. Y menos aún el pedido de divorcio que requirió E.R. ante un juzgado Civil. “Era un vínculo tormentoso”, admitió un familiar de la víctima.

Landívar seguía a su ex y la hostigaba, mientras que la mujer le concedía algunos pedidos para “proteger a los chicos”. Por ejemplo, permitía que fuera a desayunar algunas veces por semana antes de llevar a los hijos al colegio.

Pero el remisero estaba obsesionado. Creaba perfiles falsos en las redes sociales para invitarla a salir; revisaba sus celulares y sus posteos. “Una vez la siguió con el remís y en una esquina le tiró el auto para amedrentarla”, contaron quienes leyeron los testimonios reunidos en la causa.

E. R. incluso hizo planteos por “maltratos verbales e insultos” en el Tribunal de Familia. El pedido de divorcio, dicen,  terminó de desequilibrar a Landívar, que además sabía de la relación de su ex con "Pelusa" Torres.

"Mientras estés vos acá y él en Uruguay, todo bien. Si viene, la cosa va a cambiar", le habría advertido. La nueva pareja tenía previsto llegar a la noche del viernes pero una demora en el transporte lo retrasó hasta las primeras horas de la madrugada del sábado. Según contó la víctima, ambos estaban conversando en el comedor de la casa a la que ella se había mudado pocas semanas atrás. De pronto escucharon un ruido y vieron ingresar a Landívar. Llevaba un arma en su mano derecha y una bolsa en la izquierda. 

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"Ahora sí empezó la fiesta", dijo el remisero, según el relato de una hermana de la mujer. Y "te planchaste el pelo, p... Mirá cómo se te produce para vos, para mí nunca te pusiste así", habría agregado. De la bolsa, Landívar sacó una botella, precintos, pastillas, una picana y guantes de goma.

Torres fue el primer objetivo del atacante. Según detallaron los investigadores, la tortura hacia los dos duró al menos una hora. Cada tanto los obligaba a tomar de un preparado, mezcla de pastillas y alcohol. Los insultaba, los violentaba. De acuerdo a la reconstrucción, Landívar les habría confesado en ese momento que tenía todo planeado. Que la había visto a ella salir a comprar bebidas. Que lo había visto a él llegar a la casa. "Si no me amás a mí, no vas a amar a nadie", sentenció.

Luego, arrancó la manguera de gas de una estufa, le hizo un alargue y se la acercó a Torres, que ya tenía una bolsa de nylon cubriéndole su cabeza. De todos modos, la muerte no se dio por la inhalación de ese gas. "Murió por ahorcamiento. Con un brazo rodearon su cuello y con el otro ejercieron presión, tirando hacia arriba", describió el informe preliminar de la autopsia.

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En el juicio declararán expertos en psicología y psiquiatría y empezará la ronda testimonial propuesta por la defensa, a cargo de los abogados Gonzalo Del Alba y Juan Pablo Martí.

No se descarta que el debate tenga una extensión mayor a la prevista inicialmente, al menos con un día más de actuaciones presenciales en el fuero penal de 8entre 56 y 57.

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