Otros dos jubilados platenses blanco de una feroz golpiza en un asalto

Los jubilados continúan siendo el blanco predilecto de quienes ejercen la indecorosa profesión de apropiarse del esfuerzo y el sacrificio ajeno.

La situación es más grave para los adultos mayores, si se tiene en cuenta que los delincuentes parecen no conformarse con sus ahorros, sus magras jubilaciones o sus preciados recuerdos, y muchas veces arremeten violentamente contra ellos.

Por cuestiones ya sabidas, nunca ofrecen resistencia. Por eso, en palabras simples, resultan ser “presas fáciles” del delito, tanto por las limitaciones físicas y las dolencias que suelen tener.

Tales son los niveles de violencia que, en esos momentos de torturas y humillaciones, muchos piensan en lo peor.

Todo este alarmante contexto quedó reflejado en las últimas horas el brutal episodio, que le tocó vivir a un matrimonio de jubilados de 78 y 77 años, cuya residencia se encuentra en la zona del Parque San Martín.

De madrugada, recibieron la desagradable visita de al menos tres sujetos, que los ataron y castigaron de manera salvaje.

Este hecho, que tiene lugar tan solo 48 horas después del brutal asalto que sufrió un jubilado en su vivienda de 63 entre 133 y 134, Los Hornos, se suma al triste historial de crueles ataques contra personas de la tercera edad, que se vienen registrando desde hace un largo tiempo en toda la Región.

En esta oportunidad, despreciando por completo el deber moral de respetar a los adultos mayores, atacaron sin piedad a los abuelos en horas de la madrugada y en pocos minutos lograron imponer su voluntad y someterlos.

El botín que se llevaron de la vivienda que se encuentra ubicada en 54 y 29, demuestra la falta de límites y el total desprecio por la vida humana, que tuvieron estos delincuentes.

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Es que además de apropiarse de los ahorros y la jubilación de las víctimas, se llevaron las alhajas que tantos años habían acompañado a su linaje.

En base a lo que pudo averiguar este diario, el hecho tuvo lugar alrededor de las 4.30 de la mañana, cuando los propietarios del inmueble se encontraban descansando.

Si bien el caso es materia de investigación, pero por los indicios hallados en la escena, todo apunta a que el ingreso de estos intrusos fue por los techos.

Luego violentaron una ventana y finalmente doblaron una reja.

Según fuentes oficiales, con el rostro cubierto para evitar que sus rasgos faciales quedaran impresos en la retina de su víctima, los ladrones despertaron al dueño de casa y sin mediar palabra comenzaron a pegarle.

Los ladrones dieron por sentado que en esa morada había dólares. Y fue así que comenzaron a exigir a la víctima que indicara el lugar en el que, según suponían, tenía guardadas las divisas estadounidenses.

Para ello emplearon todo tipo de oscuras técnicas de tortura. Lo golpearon en la cara, en la zona intercostal, en las piernas y en la cabeza. Incluso amenazaron con que lo harían rodar por una escalera.

La intimidación y el hecho de que el damnificado estuviera inmovilizado surtió efecto y así lograron que se desprenda de 250 mil pesos. Pero, pese a que el hombre juró que no tenía más, los ladrones interpretaron el cuarto de millón de pesos prácticamente como un insulto. Fue así que siguieron con los castigos.

Cuando parecía que sus días se terminarían de contar en ese momento, literalmente fue salvado por la campana. Uno de los sensores de la alarma captó movimiento y se activó la alarma.

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En cuestión de segundos el ensordecedor ruido puso en fuga a los asaltantes. Después, llegó la Policía y la asistencia para el dueño de casa y su esposa, a cargo de un equipo del SAME. Estaban devastados. Por las piñas y por el miedo.

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