Vencido por la inseguridad y la crisis, un agenciero de La Plata quiere "cerrar y empezar de cero"

Los comerciantes se baten a duelo a diario contra dos gigantes: la inseguridad y la crisis económica. Y el dueño de una agencia de loterías platense se declaraba ayer resuelto a rendir armas, seguro de haber perdido definitivamente la batalla.

Fue después de ser asaltado por un par de delincuentes en su local de  77 entre 16 y 16 bis, en Altos de San Lorenzo, el primero desde que lo abrió en diciembre de 2019. Pero para Alejandro Astorgano (54), el incidente fue demoledor.

"Hace un tiempo que estoy madurando la idea de vender este comercio y dedicarme a otra cosa. Básicamente, por las bajas recaudaciones”, contó, antes de reconocer que el robo terminó por empujarlo en dirección a esa decisión.

¿Cómo pasó? Astorgano tenía en la agencia la recaudación del viernes, el sábado y la de la mañana del lunes, para ir a depositarla, pero cerca de las 14, cuando se disponía a ir al banco, resolvió sacar la basura a la calle”.

“Justamente por la inseguridad, atiendo en el local detrás de un vidrio de blíndex, tratando de prevenir un asalto. Pero estos delincuentes me agarraron justo en la vereda, cuando saqué una bolsa con la basura”. Así se metieron con él.

Tenían una gorrita con visera y barbijos que les cubrían parcialmente los rostros. Uno de ellos, encima, usaba anteojos de sol.

En la caja registradora había 20.000 pesos, pero no quedaron conformes. "Es que mucha gente, incluidos muchos delincuentes, creen erróneamente que los agencieros somos multimillonarios. Entonces, exigieron más”, relató la víctima.

El delincuente que lo apuntaba con un arma, le advirtió: “Flaco, no te hagas golpear  al pedo. Abrinos la caja fuerte”.

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Allí había 130.000 pesos, que sumaron a los 20 mil de la caja. Eso si, no se llevaron la notebook ni el celular del comerciante, a quien lo obligaron a meterse en el baño mientras ellos se fugaban con el dinero en efectivo.

También "perdió" el cliente que un rato después se presentó a cobrar un premio. "No tuve más
alternativa que explicarle lo ocurrido y pedirle que venga otro día. Por suerte, entendió la situación”.

El asalto, hizo reflexionar a Astorgano: “Tendré que invertir en cámaras y pagar un seguro”. O, algo más drástico, vender todo y empezar de cero.

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