Un mecánico de 58 años que fue víctima reciente de una "viuda negra" decidió romper el silencio con el diario EL DIA de La Plata aunque, admite, el miedo todavía lo acompaña. Es que "pienso que me podría haber muerto tranquilamente”, dijo. Lo único que pidió fue no revelar su identidad.
“Estoy acá para que no le pase más a nadie. Hoy te duermen y no sabés si te despertás”, sostuvo.
El episodio ocurrió la noche del 25 de febrero en su vivienda de la zona de 139 entre 41 y 42, en San Carlos. Según consta en la denuncia que radicó horas después en la subcomisaría La Unión, una mujer llegó a su domicilio cerca de las diez de la noche, luego de que ambos se contactaran a través de un chat de “Facebook Parejas” para personas solas.
“Vino, tomamos unos mates, estábamos por comer y después no me acuerdo más nada”, relató. La siguien escena se le presentó ya de madrugada. “Me desperté como a las tres o tres y pico. Estaba tirado en la cama, me levanté mal, aturdido. Apenas me paré me golpeé contra la pared”, recordó.
Cuando logró recomponerse, caminó hacia el comedor y comenzó a notar que algo no estaba bien. En distintos sectores de la casa faltaban objetos y dinero. Entre otras cosas, denunció la sustracción de dinero, prendas de vestir y algunos elementos personales.
También detectó una transferencia realizada desde su billetera virtual hacia una cuenta que estaría vinculada con la mujer. La causa quedó caratulada como “robo” y es investigada por la UFI Nº5 del Departamento Judicial La Plata, mientras los detectives buscan identificar a la delincuente y determinar si actuó sola o con cómplices.
Más allá del perjuicio económico, lo que inquieta hoy a este hombre es otra cosa. “Yo tengo problemas del corazón. Cualquiera se pasa con la droga y te terminan matando”, advirtió. Por eso, asegura que lo que vivió no fue simplemente un robo. “Para mí esto fue un intento de homicidio”, afirmó.
“Sí, tengo miedo. Realmente tengo miedo”, reconoció, antes de agregar que decidió hablar porque conoce otros casos que terminaron de manera violenta. “A mí no me mató, pero si mañana mata a otra persona, ¿por qué los demás tienen que pagar por confiar?”, reflexionó.
Su historia vuelve a poner en foco la modalidad de las llamadas “viudas negras”, un tipo de delito que en los últimos años se repite en distintas ciudades. El mecanismo suele ser similar: el contacto inicial se produce por redes sociales o aplicaciones de citas, luego se concreta un encuentro presencial y, tras generar confianza, la víctima es sedada para facilitar el robo.
En abril del año pasado, por ejemplo, un joven de Barrio Aeropuerto denunció que una mujer lo hizo dormir tras servirle un fernet y, cuando despertó, descubrió que su casa había sido vaciada. En otro caso resonante ocurrido en la Ciudad, un hombre perdió más de 55 mil dólares después de recibir en su domicilio a una joven con la que había hecho “match” en Tinder.
Estos golpes suelen tener planificación previa e incluso participación de cómplices que aparecen cuando la víctima ya está inconsciente. En el caso ocurrido en San Carlos, continúan trabajando para reconstruir el ataque. En tanto, el mecánico insiste en el motivo que lo llevó a denunciar. “No quiero que le pase a otra persona”.