Inseguridad al palo

Intento de robo, tiros y dos heridos en La Plata

Una familia vivió una madrugada de miércoles en un campo de la periferia platense. Fue en su vivienda ubicada en la zona de 28 y 615, en la localidad de Arana, donde cayó en manos de tres ladrones muy violentos, aunque no se descarta que haya participado un cuarto involucrado en el rol de “campana”.

Según fuentes oficiales, además del aparente robo de pertenencias y destrozos en el inmueble, uno de los damnificados recibió dos disparos y debió ser trasladado al Hospital San Martín, en donde lo sometieron a curaciones. Afortunadamente se informó que se encontraba fuera de peligro.

La esposa del hombre, en tanto, también requirió atención médica ya que uno de los tantos proyectiles que disparó el ladrón rozó una de sus manos, provocándole un corte profundo.

En medio de la conmoción por el ataque, las víctimas pudieron aportar algunos datos a la Policía. Señalaron que toda la violenta secuencia aconteció alrededor de las 5 de la mañana. El dueño de casa expuso a los uniformados que le tomaron declaración que a esa hora se despertó por una serie de ruidos provenientes del exterior y que, tras esas perturbaciones sonoras, pocos segundos después quedó cara a cara con tres intrusos en el interior de su casa. Ni tiempo le dieron a los integrantes de esta familia para que pudieran reaccionar y ponerse a resguardo o dar aviso a la Policía.

Antes del despiadado ataque contra los moradores, los hampones llevaron adelante un interrogatorio cargado de amenazas de muerte. Los ladrones reforzaron el clima de nerviosismo e incertidumbre con pequeños golpes que efectuaron con las armas que portaban. Así, mientras dos individuos interrogaban al propietario, el restante se encargó de registrar la casa.

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“Entregá los dólares y nos vamos”, habrían exigido una y otra vez los ladrones al tiempo que ejecutaban todo un arsenal de torturas contra el hombre para “ablandarlo”.

Se trata de un artilugio que parece dar buenos dividendos ya que es empleado en una gran cantidad de atracos. El mecanismo requiere que los ladrones insistan y además parezcan decididos a hacer cualquier cosa con tal de apoderarse de las divisas. Y es después de varios minutos de golpes, insultos y amenazas, que aquellos que efectivamente tienen dinero guardado lo terminan entregando.

El amedrentamiento fue tal en este caso que muy a su pesar el hombre habría terminado entregando unos pocos pesos que tenía en la billetera para saciar la sed de robo que tenían estos delincuentes. Eso le hizo creer a los ladrones que la víctima estaba diciendo la verdad. Por un momento los embates se frenaron y cuando pensaban que la tormenta llegaba a su fin sobrevino el feroz ataque a balazos.

Considerando que la cantidad de dinero que se habría entregado era un magro botín para todo el despliegue que habían montado, uno de los intrusos tomó una llave colgada en la pared y se dirigió al galpón de la familia en donde se encontraban guardados sus autos.

Fue en ese marco que el hombre decidió salir a defender sus herramientas de trabajo. Se dirigió al galpón siguiendo al la ladrón y en ese lugar se trabó en lucha con el ladrón cuando éste intentaba subirse a un vehículo. De pronto la calma que impera en este sector se vio interrumpida por al menos cuatro detonaciones. Uno de los disparos fue a parar a la pierna izquierda del hombre y un segundo tiro impactó en uno de sus brazos.

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La mujer que había salido a perseguir a su marido para convencerlo de que depusiera su actitud también fue alcanzada por una de las balas, aunque se trató de una herida superficial en una mano.

Tras los estruendos, los sujetos abandonaron la escena y se dieron a la fuga. Hasta el momento las víctimas no reportaron faltantes ya que en medio del desorden que dejaron no tienen certeza de si se llevaron algo o no. Ayer este diario acudió al lugar para intentar dialogar con los damnificados sobre el episodio. Aunque se negaron a brindar declaraciones sus rostros de miedo y espanto daban cuenta por sí solos el calvario que habían sufrido.

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