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El lado B del delito en La Plata

La inseguridad les gritó jaque mate: la solidaridad, la chance de un nuevo comienzo

Cristian y Joana

Cuando parecía que el único destino era el final para un emprendimiento que habían levantado a pulmón, la solidaridad se presentó como la inesperada oportunidad de un nuevo comienzo. Cristian y Joana, los dueños de Lifit, el local de ropa deportiva de Los Hornos que anunció su cierre después de sufrir dos robos en apenas seis meses, hoy vuelven a hablar de futuro.

La difusión del robo y el mensaje con el que anunciaron el cierre despertaron una ola de solidaridad que terminó repercutiendo directamente en las ventas. Clientes, amigos y hasta personas que nunca habían comprado en el local comenzaron a compartir sus publicaciones, enviar mensajes y acercarse para darles una mano.

Aunque calculan que las pérdidas rondan el millón y medio de pesos, el escenario cambió: Ya no hablan de abandonar el emprendimiento, sino de trabajar para recuperar lo perdido. “Tenemos trabajo para hacer para poder llegar de nuevo a la mercadería que teníamos”, explicaron.

La solidaridad tampoco es nueva para ellos. Después del primer robo, ocurrido pocos meses atrás, un grupo de personas vinculadas a los torneos de fútbol que ellos acompañaban organizó un campeonato para ayudarlos a recuperar dinero. Con esas ventas pudieron reparar el local, instalar cámaras y reforzar las medidas de seguridad.

Esta vez, decidieron ir todavía más lejos. Reforzarán la estructura del comercio y colocarán rejas para dificultar un nuevo ingreso. Porque, pese al alivio por el respaldo recibido, el miedo y la bronca siguen presentes.

ZONA DE RIESGO

La zona, aseguran, atraviesa una seguidilla de hechos que también alcanzó a otros vecinos y comerciantes. En su entorno cuentan robos de motos, viviendas atacadas y otros episodios que alimentan una sensación de vulnerabilidad constante.

Por eso, entre la gratitud y el cansancio, Cristian y Joana eligen quedarse con una certeza: el mismo negocio que la inseguridad estuvo a punto de llevarse puesto encontró en sus propios clientes el empujón para volver a levantarse. “No queremos plata”, remarcan. Dicen que seguirlos, compartir sus publicaciones y acompañarlos ya es suficiente.

El nuevo golpe llegó, además, después de otro revés para la pareja. Hace apenas un mes y medio les habían robado la moto y, tras salir de deudas, tuvieron que volver a endeudarse para comprar otra. “No podíamos remontar, otra vez nos estábamos cayendo”, resumieron. Por eso ahora valoran especialmente el respaldo recibido. Dicen que detrás de cada venta hay mucho más que una compra: hay clientes que se transformaron en amigos con las que construyeron un vínculo en estos meses.

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