Locura extrema en una vivienda de Los Hornos

Una vivienda de las calles 58 y 138, en Los Hornos, fue escenario del trágico final para una joven pareja de novios, que llevaba seis años de relación, según confirmaron fuentes policiales a hechosyderecho.com.

Ella se llamaba Agustina Leila Roumec y tenía 23 años. Él era Sebastián Manuel Cipriano, de 26.

Según comentó la madre del chico, anoche salió a pasear al perro por el barrio y, al regresar, casi una hora después, se encontró con la casa cubierta de sangre y los dos cuerpos sin vida. Casi uno arriba del otro.

Se presume que hubo una feroz discusión y una posterior pelea, que incluyó el uso de un arma blanca.

Los investigadores creen que Cipriano empuñaba el cuchillo, con el que le aplicó a Roumec entre ocho y diez puñaladas en la espalda, abdomen y hombro derecho.

Agustina luchó por salvarse, pero no lo logró. En sus manos y antebrazos, los expertos de Policía Científica encontraron claros signos de defensa.

El joven fue encontrado con un profundo corte en el cuello, de izquierda a derecha, y también heridas en ambas muñecas. "Se degolló en medio de una crisis por lo que había hecho", conjeturaron algunos de los que estuvieron en el lugar.

La fiscal María Eugenia Di Lorenzo presenció la tarea de los expertos y brindó expresas instrucciones de cómo recoger la evidencia y otros elementos de interés para la causa, caratuladas prima facie "femicidio seguido de suicidio".

En el vecindario, las sensaciones eran de puro espanto y horror. Nadie hallaba explicaciones para semejante cuadro. Hubo llantos interminables, abrazos profundos y miradas perdidas. Las típicas imágenes de la tragedia.

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Se supo que las redes sociales de los protagonistas de esta historia de terror no pasaron desapercibidas, ya que habría publicaciones vinculadas con personas que padecen depresión y toman la terrible decisión de suicidarse.

De todos modos, los encargados de la investigación descartaron de plano cualquier pacto mortal entre la víctima y su agresor.

En este contexto, al margen de los trámites de rigor, el caso inexorablemente marchará a su archivo por el fallecimiento del imputado.

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