Misterioso robo en un departamento del barrio Norte platense

El desconcierto y las sospechas gobiernan a una familia por una violenta entradera registrada en momentos en que un familiar se encontraba en su departamento de Barrio Norte. Se trata de un joven de apenas 19 años, quien la pasó muy feo.

En base a la denuncia policial, el episodio ocurrió en el sexto piso "B" de una torre de 42 entre 9 y 10. Fue Samanta Carrizo (39), quien brindó algunos detalles de lo ocurrido: “Es muy raro lo que pasó, porque la puerta de entrada al inmueble no estaba forzada ni hubo otros daño. No sabemos cómo entraron”, aseguró.

Sin embargo, esa no es la única circunstancia que provocó asombro entre quienes habitan esa vivienda. En tal sentido, mencionó que “el edificio tiene cámaras de seguridad internas y también externas. Sin embargo, en ninguna de ellas aparece una filmación con personas extrañas, ni adentro ni afuera, en el horario en que se metieron a robarnos”.

Por si fuera poco, hay una tercera situación que terminó por colmar de intriga a Samanta, a su hermana mayor y al padre de ambas, los habituales moradores del inmueble donde se desarrolló el asalto al sobrino.

Al respecto, señaló: “Tengo un perrito de la raza yorkshire, que cuando entra al departamento alguien que no conoce, no para de ladrarle. Pero estos delincuentes eran dos y apenas ladró un poquito y se calló enseguida. Otra cosa llamativa”.

A esta altura del relato de Samanta, teniendo en cuenta la sucesión de circunstancias extrañas que rodean al caso, se imponía consultarle sobre lo manifestado por el joven que estuvo cara a cara con los ladrones. “Le pregunté a mi sobrino cómo fue que ingresaron (los asaltantes) al departamento. Me respondió que no lo sabe, porque en ese momento él se encontraba durmiendo y lo despertaron para robarle”, consignó.

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Agregó que “inclusive le consulté previamente si le había abierto la puerta a alguien, pero lo negó totalmente. Ahí fue que me aseguró que lo sorprendieron durmiendo”.

También refirió que los delincuentes “ataron de pies y manos” a su sobrino con “cordones de zapatillas y con la soga de la cortina de una ventana. Todavía tiene las marcas”.

Cuando se le requirió saber acerca de lo sustraído en la ocasión por los misteriosos asaltantes, reveló que “se llevaron cerca de 40.000 pesos de ahorros de mi papá, otra cantidad de dinero que tenía guardada mi hermana (aseguró desconocer el monto), dinero que mi sobrino tenía en su billetera, dos pares de zapatillas de marca, un alhajero, el celular y una mochila de mi sobrino y un campera grande y cara que era de mi pareja”.

“ACOSTATE BOCA ABAJO Y CERRÁ LOS OJOS”

Samanta recordó después que apenas los asaltantes se colaron en el domicilio, “uno de los delincuentes le dijo a mi sobrino `acostate boca abajo y cerrá los ojos”. El muchacho le obedeció y “al rato escuchó la voz de otro hombre, al que no pudo verlo. Era el cómplice del que despertó a mi sobrino”.

“El que entró primero a la habitación donde dormía mi sobrino, por lo que él me comentó, es alto, de tez trigueña, de pelo medio canoso y robusto. Vestía campera y pantalón de jeans de color claro. Actuó a cara descubierta”, describió.

“¿DÓNDE ESTÁN LOS DÓLARES?”

En otro tramo del diálogo, Samanta no obvió citar que los delincuentes atormentaron a su sobrino, con una exigencia en particular: “Le preguntaron más de una vez `¿dónde están los dólares, el oro y el chumbo?. Pero pese a que revolvieron todo el departamento, en ambos dormitorios, en la cocina y hasta en el baño, finalmente se dieron cuenta que no teníamos dólares, nada de oro y mucho menos un arma de fuego”.

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“La verdad es que todo este robo fue muy raro”, insistió. Y abrió paso a una conjetura: “A lo mejor fueron con el dato de que en algún departamento habría una suma importante de dólares y se metieron en el lugar equivocado”. Y quizá esa obsesión por encontrar billetes de la moneda estadounidense fue lo que los impulsó a provocar algunos destrozos.

“Barretearon taparrollos y provocaron dos agujeros en una pared de durlock”, lamentó la mujer. Asimismo, reflejó que la odisea para su sobrino “duró entre 40 y 45 minutos”, al tiempo que se mostró desconcertada porque “con los ruidos que causaron, ningún vecino ó vecina escuchó nada”.

La denuncia del hecho quedó radicada en la comisaría segunda, que por estas horas intenta recabar todo el material para esclarecer el caso y poder dar con los delincuentes.

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