Robaron la plata para una intervención odontológica en una casa de City Bell

Entre las 2 y las 4 de la tarde, por distintos motivos, los integrantes de una familia de City Bell se ausentaron de su casa. Nada fuera de lo común. Salvo por la maldita inseguridad, que volvió a mostrar su peor cara.

Ocurrió el lunes cuando un grupo de delincuentes aprovechó esa ocasión para meterse a robar en el domicilio, que está situado en 460 entre 24 y 26.

El último en salir fue un joven de 19 años, el mayor de los dos hijos de los propietarios, quien, según contaron en el lugar, olvidó de conectar la alarma.

Al rato, apareció el hermano de 14 años, justo cuando los ladrones aún estaban adentro levantando cuanto objeto resultara de su interés.

Los padres, Diego Herrera (47) y María Florencia Puchuri (52), le contaron en la puerta de su casa que, asustado, el adolescente “salió corriendo hasta la casa de una vecina que vive a la vuelta, le contó que estaban robando acá y ella se comunicó con nosotros y con el 911”. “Después vino la Policía, pero los delincuentes ya se habían ido”, lamentaron.

“DIERON VUELTA TODA LA CASA”

Al momento de referirse a cómo se desenvolvieron los escruchantes en la finca, Diego mencionó que “primero barretearon la puerta del frente, para luego llegar hasta la parte trasera por un garaje pasante. Rompieron una reja y accedieron al interior de la vivienda por el comedor”.

Tras advertir que no estaba ninguno de los moradores, los ladrones -cuya cantidad no pudo ser corroborada al no ser vistos por testigos ni tampoco al parecer por algunas cámaras del barrio- se encargaron de revisar los dormitorios y otros sectores del inmueble.

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“Dieron vuelta todo, no dejaron lugar sin revisar. Tampoco sin provocar un enorme desorden”, graficó el damnificado. Consultado sobre los faltantes que comprobaron, informaron que “robaron 50.000 pesos, dos tablets, un televisor de 42 pulgadas y una PlayStation 4”.

Herrera reveló que “los 50.000 pesos eran ahorros para pagar una cirugía odontológica, que deben hacerle a mi mujer”.

Si bien no pudo precisarse el tiempo que los delincuentes estuvieron en esa vivienda, las víctimas están convencidas de que “se quedaron un buen rato”. El desorden que dejaron a su paso es un indicador de que se tomaron su tiempo antes de escapar con las pertenencias antes enumeradas.

“Había un montón de ropa y otras cosas tiradas en los tres dormitorios y en otros ambientes”, recordó Diego. Sin embargo, como si los ladrones hubiesen tomado el recaudo de actuar con guantes en sus manos, “cuando vino la Policía Científica, no encontró ninguna huella dactilar de los que se metieron en casa”, puntualizó el hombre.

“ESTÁN ROBANDO SEGUIDO”

Posteriormente, Diego y María Florencia aludieron a la inseguridad que está atravesando el barrio “desde hace dos meses”.

“Están robando seguido, como a los dueños de una vivienda de 458 y 26, que parece que sufrieron una entradera. Y a un vecino que vive a media cuadra de casa”, citaron.

No obviaron reflejar el mayúsculo susto que pasaron quienes residen en una casa de 26 entre 457 y 458. En tal sentido, refirieron que “fue hace alrededor de 10 días, cuando llegaban en su auto a la vivienda y tres pibes se les acercaron con la clara intención de asaltarlos”. Pero en una maniobra rápida, aunque no exenta de riesgo, quien estaba al volante del vehículo “hizo marcha atrás y así pudieron alejarse de inmediato del lugar”, contaron.

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Asimismo, aunque a varias cuadras de la vivienda de esta pareja, dijeron estar al tanto de otro hecho de inseguridad en un domicilio de “445 y 21”.

En otro pasaje, Diego aclaró que -”no es la primera vez que roban en casa”. Memorizó al respecto que “la anterior oportunidad fue hace aproximadamente un año, cuando mientras estábamos durmiendo ingresaron acá de madrugada y nos llevaron la bomba de la pileta”.

Fueron los dos casos que esta familia vivió en carne propia el amargo sabor del accionar delictivo en su propio hogar desde que se radicaron en la vivienda hace 5 años. El matrimonio, como otros vecinos del lugar, sienten, a juzgar por los últimos acontecimientos, que con suma discreción algunos ladrones parecerían estudiar sus movimientos.

“Lo que pasa es que es mucha casualidad que a nosotros y a nuestro vecino entraron a robar en las pocas horas en que debimos salir de nuestras casas por distintas cuestiones”, reflexionó Diego.

La preocupación en esta zona de City Bell es tal, que algunos frentistas ya analizan la posibilidad de juntarse para evaluar costos de algunos mecanismos tecnológicos diseñados para la prevención del delito domiciliario.

Por último, vale señalar que por el robo en la casa de Diego y María Florencia se radicó una denuncia en la comisaría décima.

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