La Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 17 de La Plata, a cargo de la fiscal María Eugenia Di Lorenzo, encabeza las actuaciones para esclarecer las circunstancias del femicidio de una mujer de 39 años, hallada sin vida ayer en el interior de un inmueble del barrio Hipódromo de nuestra ciudad, donde, se presume, permaneció aproximadamente 72 horas después de ser asesinada.
El presunto autor, un hombre de 48 años, identificado como José Martín Burgos (foto), se presentó de manera espontánea en la Comisaría Segunda para autoincriminarse en el hecho. De inmediato, la fiscalía ordenó su aprehensión y activó el protocolo de preservación de la escena y levantamiento de rastros.

El inmueble ubicado en calle 39 entre 121 y 122 fue preservado por efectivos policiales, peritos de la Policía Científica y la Guardia Urbana. Según el informe preliminar de los peritos en el lugar, el cadáver presentaba signos compatibles con asfixia mecánica por estrangulamiento. La víctima se llamaba Gabriela.
La secuencia, que ahora buscan reconstruir los pesquisas, dejó al descubierto un femicidio de una crudeza estremecedora. Según indicaron fuentes consultadas por este medio, el hombre, de 48 años, habría estrangulado a su pareja en una escalera de la propiedad. “La estranguló en la escalera”, señaló un vocero calificado.
El cuerpo -de inmediato- fue trasladado por la morguera judicial a última hora del jueves para la realización de la operación de autopsia, diligencia clave para precisar la causa del deceso y la ventana temporal exacta del fallecimiento.
En la zona del horror se llevaron a cabo relevamientos fotográficos, planimétricos y secuestro de elementos de interés para la causa judicial. En paralelo, la conmoción por el femicidio no se limitó a la reconstrucción de lo ocurrido. Anoche en esa cuadra del barrio Hipódromo se percibía la conmoción y el dolor entre los vecinos. Mucho más cuando comenzaron a llegar familiares de Gabriela. El impacto fue inmediato y desgarrador. Entre lágrimas, desconsolados, intentaban comprender lo que había sucedido. Obviamente, sin ningún tipo de consuelo.
De acuerdo con las actuaciones sumadas al expediente, el acusado situó la fecha del hecho el lunes 12 de octubre. En el transcurso de las horas posteriores, desplegó una serie de maniobras para alejar de la escena a la hija de ambos, una menor de un año y medio. Si presenció, o no, cuando mató a la madre, debe ser esclarecido.
Portavoces del caso indicaron que el imputado viajó hasta la provincia de Jujuy transportando a la niña, a quien dejó en custodia de una hermana. En ese punto, autoridades judiciales y policiales corroboraron telefónicamente que la niña se encuentra en buen estado de salud bajo la guarda temporaria de esa familiar.
Fuentes judiciales confirmaron que la víctima era oriunda de La Plata, mientras que el acusado proviene del sur del país. Ambos habían adquirido la propiedad del barrio Hipódromo e instalado en el domicilio hacía menos de cuatro meses. En las próximas horas, la fiscal Di Lorenzo citará al aprehendido a la sede judicial para tomarle declaración formal bajo los términos del artículo 308 del Código Procesal Penal bonaerense, bajo la acusación de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género (femicidio), delito que prevé la pena de prisión perpetua.
UNA RELACIÓN QUE GENERABA PREOCUPACIÓN
“Está llorando. Le pasó algo a Gabi”. Ese fue el llamado que recibió el padrastro de Gabriela y que lo hizo salir corriendo del trabajo rumbo a su casa. En ese primer momento, sin saber todavía la dimensión de lo ocurrido, imaginó que su hijastra podía haber sufrido una agresión. Nunca pensó que la noticia sería mucho peor: la mujer de 39 años había sido asesinada y su pareja había reconocido el femicidio.
“Estoy shockeado, no entiendo nada”, relató en diálogo con un periodista del diario El Día, todavía atravesado por la incredulidad.
A la conmoción se sumó otro dato que la familia intentaba asimilar: la hija de un año y medio que Gabriela tenía con el acusado estaba en Jujuy, adonde el hombre habría viajado para dejarla al cuidado de su hermana.
El familiar contó que Gabriela había vivido un tiempo con su pareja en Tierra del Fuego. Él, según relató, trabajaba allí, aunque era oriundo del norte del país. Después de comprar una casa en La Plata, hacía aproximadamente tres meses, ambos se instalaron en barrio Hipódromo con la pequeña. Pero detrás de esa mudanza y del proyecto de comenzar una nueva etapa, según el testimonio del padrastro, había una relación que generaba preocupación.
“Era muy tóxico, muy tóxico”, recordó. Según explicó, el hombre mantenía una actitud de control que dificultaba incluso el contacto de Gabriela con sus propios familiares.
El padrastro contó que hacía alrededor de un mes que no tenía contacto con ella. Hoy, ese recuerdo se mezcla con la impotencia de no haber imaginado que la situación terminaría de semejante manera. Familiares de la mujer también le habían aconsejado que se separara de su pareja, un antecedente que ahora cobra otra dimensión frente a la investigación.
En medio del dolor, hay otra imagen que golpea a quienes conocían a Gabriela: los ocho perros que tenía en la propiedad. De acuerdo con lo que contaron sus familiares, ella amaba a los animales.
Tras el crimen, quedaron solos en la casa que había comprado hacía apenas unos meses. Mientras la Justicia trabaja en el caso, para sus seres queridos, Gabriela no es solamente la mujer asesinada en barrio Hipódromo: es la hija, la hermana y la madre cuya ausencia dejó una herida imposible de comprender.