Berisso: en fuga por una entradera, balearon a una profesora para robarle el auto

Una banda conformada por - al menos - cuatro delincuentes dio un golpe comando que incluyó un robo, un rapto y hasta un intento de homicidio. También la solidaridad de un vecino que se la jugó para terminar con el calvario de las víctimas.

Todo pasó alrededor de las 17 del domingo pasado, en Berisso, cuando un matrimonio y sus tres hijos volvían a su casa ubicada en 157 entre 29 y 30, a bordo de su Citroën DS3. Cuentan los vecinos que en esa zona faltan patrulleros y sobra caos.

El auto de la familia circulaba por 66. A la altura de calle 30 redujo la velocidad para doblar y tomar esta última arteria, maniobra que aprovecharon varios delincuentes que venían siguiendo a los damnificados en un Chevrolet Prisma. El ladrón que iba al volante aceleró, se puso adelante y les cerró el paso. Inmediatamente después bajaron tres sujetos apuntando hacia el parabrisas del Citroën y apareció en escena un segundo rodado.

Los asaltantes obligaron al conductor a descender de la unidad y lo metieron en el Prisma, mientras que los otros cuatro integrantes de la familia fueron obligados a abordar el otro coche. La secuencia siguió el primer vehículo dirigiéndose a la casa de las víctimas, ubicada a pocos metros del sitio en que se desarrolló la emboscada. Querían dólares.

Con la intención de que la pesadilla  terminara cuanto antes y aterrorizado por lo que le pudiera estar pasando a su mujer y sus hijos, el dueño de casa no ofreció ningún tipo de resistencia y se dirigió directamente al lugar en el que tenía guardados sus ahorros.

Entregó 44 mil pesos y 4 mil dólares. Y, justo cuando los asaltantes se disponían a huir, arribaron al lugar al menos tres patrulleros que habían sido alertados por el oportuno llamado de un vecino que sospechó que algo malo pasada, por la serie de rebajas y bruscas frenadas que escuchó un rato antes.

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Cuando la Policía dio la voz de alto, cambiaron las prioridades para los intrusos, preocupados ya no por el monto del botín, sino por asegurarse impunidad.  Decidieron irse por los fondos: luego de saltar un alambrado perimetral, corrieron por calle 29 hasta 156 y allí volvieron a detener la marcha de otro rodado, un Ford Ka.

No se tiene certeza si su conductora, una profesora de educación física de 42 años, ofreció resistencia. Lo concreto es que uno de los sujetos extrajo un arma de entre sus prendas y, sin decir una palabra, le disparó en una pierna, mientras le decía que el próximo tiro iría al pecho. La víctima se bajó cuanto antes, como pudo.

Al cabo de unos minutos, la Policía decidió ingresar a la casa, chequeó que todas las víctimas estuvieran a salvo y fue en ese momento que se enteraron que los intrusos habían huido por el fondo. Se activó un operativo cerrojo, pero los delincuentes se salieron con la suya, aunque con las manos vacías. La mujer baleada fue atendida en un centro de salud y se encuentra fuera de peligro.

En torno al caso, se investigan dos hipótesis: que haya sido un ataque al voleo o que la banda hubiera urdido un plan, con la familia perfectamente identificada. Como sea, todavía no hay detenidos. La denuncia quedó radicada en la comisaría de Los Talas, bajo la instrucción de la UFI Nº 9 de La Plata.

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