Tenía un tiro en la cabeza el acumulador que hallaron muerto en un incendio

La autopsia al cuerpo de Pablo Carneira, el hombre de 44 años que fue hallado muerto tras un incendio en una pensión de Ensenada, causó un vuelco en la causa que parecía encaminada a su archivo como una muerte por accidente. Es que los forenses encontraron un disparo en la cabeza de la víctima; más precisamente en la región temporal derecha. Y aunque no se descarta la posibilidad de un suicidio, entre las posibilidades que se barajan resalta la de un homicidio y un siniestro desatado con la intención de borrar huellas. 

Para avanzar en el esclarecimiento del hecho los investigadores analizarán las imágenes de las cámaras de seguridad, reconstruirán las últimas horas del fallecido y sus vínculos más estrechos para determinar si tenía problemas con alguien e interrogarán a vecinos en busca de eventuales testigos.

Como se sabe, el siniestro ocurrió el sábado en 43 y 124, en El Dique. El hombre, que vivía hace unos 8 años en el lugar, se dedicaba a acumular desperdicios, por lo que la escena es muy compleja y los peritos deberán buscar minuciosamente entre un montón de basura. Entre esos restos deberían estar los del arma de fuego, en caso de que se haya tratado de un suicidio. Un dato importante es que la casa estaba cerrada por dentro.

La habitación de Carneira fue tomada por las llamas, cuyo desencadenante ahora es materia de investigación. Hasta allí llegaron dos dotaciones de Bomberos Voluntarios de Ensenada, que trabajaron hasta contener el incendio, con el apoyo de la Policía y el SAME.

En la autopsia se especificó que el causante “posee herida de arma de fuego en el sector craneal y pérdida de masa encefálica, incautándose un proyectil, no especificando calibre, dado que se halla deformado”.  Tampoco se pudo determinar si la lesión fue determinante para desencadenar la muerte.

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El hecho causó enorme conmoción entre los vecinos de la zona, sensación que se mantiene con el correr de las horas, mucho más con la sorpresiva noticia del disparo. Siendo que habitaba en una pensión, tal vez otro consorcista pudo escuchar la detonación del arma de fuego e incluso saber si existieron movimientos extraños en la construcción o algo fuera de lo normal.

Esas testimoniales ordenó rastrear la fiscal del caso, María Eugenia Di Lorenzo, a los oficiales de la seccional tercera de Ensenada.

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